
El cuento es un instrumento que correctamente utilizado permite burlar las defensas del inconsciente. Como si se tratara de un pequeño “acto psicomágico”, el cuento lleva información encubierta al inconsciente.

El cuento es un instrumento que correctamente utilizado permite burlar las defensas del inconsciente. Como si se tratara de un pequeño “acto psicomágico”, el cuento lleva información encubierta al inconsciente.

“Merlín no discute con la mente. Todos los debates se generan pensando, y el mago no piensa. El mago ve…porque lo que puedas ver en tu mundo interior harás que exista en el mundo exterior”
(El camino de la sabiduría. Chopra)
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Leonora Carrington:
-Toma estas 22 cartas. Obsérvalas una por una y luego dime que significa para ti aquello que ves.
Dominado por mi timidez obedecí. Ella escribió rápidamente todo lo que iba diciendo. Al terminar con la descripción de El Mundo, me encontré empapado de sudor.
La pintora, con una misteriosa sonrisa, me susurró:
-Lo que acabas de dictarme es “el secreto”. Cada arcano, siendo un espejo y no una verdad en si mismo, se convierte en lo que ves en él. El Tarot es un camaleón.
Alejandro Jodorowsky

“Es necesario tener caos dentro de si para poder dar a luz a una estrella bailarina”.
F. Nietzsche
…o más de una…

“Cuando no puedas disfrutar haciendo una cosa, al menos puedes aceptar que eso es lo que tienes que hacer. La aceptación significa decirte:
Por ahora, esto es lo que esta situación, en este momento, exige que yo haga, y lo haré de buena gana.
Si no puedes disfrutar ni aceptar lo que haces, deja de hacerlo. De lo contrario, no estás asumiendo la responsabilidad de la única cosa de la que puedes ser realmente responsable, que además es la única cosa que de verdad importa: tu estado de conciencia.
Y si no asumes la responsabilidad de tu estado de conciencia,
no estás asumiendo la responsabilidad de tu vida.”
Eckhart Tolle
Imagen: Glen Wesler
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¿Qué es lo más importante que podemos perder?
Lo más importante que una persona puede perder es su vida. Pero bajo este miedo, está el temor a perder la individualidad. Dejar de sentirse a sí mismo es el mayor miedo.
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Están el raíl izquierdo y el raíl derecho. El izquierdo siempre quiere más, avanzar hacia adelante, no para de pensar, y el derecho es radicalmente lo opuesto. No hay adónde ir, pero ya estás en paz. Son los hemisferios del cerebro.
Cuéntenos más cosas de los raíles de la vía del tren
El lado izquierdo es el hemisferio de la mente pequeña, el derecho es el de la gran mente. El izquierdo trabaja analíticamente, está limitado, constreñido. Nos separa del resto de la existencia. El derecho es creatividad, intuición, instinto. No hay fronteras, no hay límites, no estamos separados de los otros seres y somos el mismo ser
Dennis Genpo Merzel, maestro zen
Los dos hemisferios del cerebro

“La vejez nos enseña a no aferramos a la materia. Las riberas de un río no tratan de inmovilizar el transcurrir del agua. ¿Por qué temer a las enfermedades? Son nuestras aliadas. Los males corporales, al revelamos problemas que no osamos enfrentar, curan las enfermedades de la mente.
¿Miedo a perder la identidad? La suma de todas las identidades es nuestra identidad.
¿Miedo a ser abandonados? Si estamos con nosotros mismos, estamos acompañados.
¿Miedo a no ser amados? Libertad es amar sin pedir que nos amen.
¿A estar encerrados? El universo es nuestro cuerpo. Lo contenemos todo.
¿Miedo al otro? Es nuestro espejo.
¿Miedo a perder un combate? Perder un combate no es perderse a sí mismo.
¿Miedo a la humillación? Si vencemos nuestro orgullo, nadie nos puede humillar.
¿Miedo a la noche? La noche siempre está unida al día.
¿Miedo a ser estériles? El alma es nuestra hija suprema -
Ejo Takata se detuvo y lanzó una atronadora carcajada. Luego abrió su abanico y comenzó a abanicarse-.
Caí en la trampa, vomité palabras. Tengo la lengua sucia. Y tú las orejas. Ven a la cocina. Guardo un botellón de buen sake. Vamos a beber entregándonos a la única respuesta válida para todas las preguntas: el silencio.”
Fragmento de “El maestro y las magas” de Alejandro Jodorowsky
Fotografía de Madeleine Calaido Weber

“Cuando damos un niño al mundo, lo tenemos, y cuando no lo damos, lo perdemos ya que lo enfermamos. El árbol da su fruto. ¿Podemos imaginar un árbol que retuviera sus frutos?”
Alejandro Jodorowsky, en “Evangelios para sanar”
Fotografía de Kerianne Brown

Ken Robinson, en su libro “El Elemento” (ed. Grijalbo), cita a al psicólogo Richard Wiseman que identificó cuatro principios que caracterizan a las personas afortunadas:
1.-Tienden a maximizar las oportunidades. Son expertas en crear, fijarse y actuar de acuerdo con esas oportunidades cuando surgen.
2.-Suelen ser muy efectivas a la hora de prestar atención a su intuición y de realizar trabajos concebidos para estimular sus habilidades intuitivas.
3.-Las personas con suerte esperan serlo, crean una serie de profesías de autorrealización porque se internan en el mundo previendo un resultado positivo.
4.-La actitud de las personas afortunadas les permite convertir la mala suerte en buena suerte. No consienten que la mala suerte las doblegue, y se mueven con rapidez para lograr el control de la situación cuando la cosa no les va bien.

“Los chamanes urbanos somos como una especie de boticarios simbólicos. Mezclamos todos los elementos “simbólicamente” con el único propósito de ser útiles, de poder ayudar”

El experimento más famoso de Masaru Emoto, científico japonés, hecho con arroz (el arroz es agua, como nosotros)
Tomamos dos paquetes de arroz. A uno lo insultamos a diario durante un mes, y al otro no. Aquel al que insultamos se pudre.
Masaru Emoto dice que nuestros pensamientos cambian la estructura molecular del agua

¿Qué podemos cambiar en la educación?
Claudio Naranjo: Dejar de usar la educación como sistema de adoctrinamiento o de reclutamiento para la sociedad. Hay un elemento despótico: se usa la escuela para domesticar. Tendríamos que usar la educación para formar seres completos.
¿Y qué es un ser completo?
La educación actual sólo se ocupa de la mente racional, práctica, instrumental, como si fuéramos sólo eso. Se crean seres egoístas y prácticos que no tienen una dimensión del goce de la vida.
¿Dónde está el problema?
No parece legítimo educar para la felicidad. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación. Crea a gente infeliz, que desarrolla neurosis y enfermedades psicosomáticas, que no funcionan bien en el trabajo
El oficio de vivir bien, Gaspar Hernández

Después de varios años sin verse, dos amigos de la infancia se encontraron por casualidad y entablaron un diálogo. Al cabo de unos minutos uno le preguntó al otro:
-Desde tu punto de vista, ¿qué parezco?
Pareces un venerable Buda, respondió el amigo…
-¿Sabes tú a mí qué me pareces? (dijo el primero) Me pareces un don nadie.
En eso que pasó un sabio por delante de ellos, se detuvo un instante y les dijo: “El ojo sólo ve lo que hay en el corazón, tu amigo te veía como un Buda, lo que demuestra que tiene un buda en el corazón; tú, en cambio, le has dicho que parece un don nadie.
¡Piensa qué es lo que tienes en el corazón!”

“Nuestro propósito interno es el despertar. Es así de sencillo, es un propósito que compartimos con todos los demás seres humanos de este planeta, porque es el propósito de la humanidad. Nuestro propósito interno es parte esencial del propósito del todo, del universo y de su inteligencia. Nuestro propósito externo puede variar con el tiempo y es muy diferente según la persona. La base para poder cumplir con nuestro propósito externo está en encontrar el propósito interno y vivir en consonancia con él. Es la base del éxito verdadero.”

“Allí donde predomina la queja y la crítica todo intento de cambio resulta estéril. Envueltas en sus quejas y críticas las personas se posicionan mirando el problema y estancándose en él. Al incrementar la protesta inicial, se alejan cada vez más del camino de la solución. Ver la paja en el ojo ajeno es fácil y además nos disculpa y nos ahorra el trabajo de caminar hacia la resolución de nuestras dificultades. Por ejemplo, reprochar a nuestro padre que estuvo ausente no tiene ninguna utilidad, más bien reafirma y remarca lo que falta, además de llevar inevitablemente a la frustración. Bien mirados la queja, la crítica y el rechazo no son más que justificaciones y coartadas que seguimos contándonos para continuar lamentándonos indefensos y resentidos ante unos hechos que ya no podemos cambiar. Aceptar el pasado tal como fue nos ayuda a afrontarlo con valentía, reconciliarnos con él y avanzar logrando cambios en el presente. En definitiva hacer buenas migas con el pasado nos nutre y fortalece para vivir el presente y abonarlo con alegría y aceptación.”
Albert S. Arenales
A veces, la queja en sí es lo que mantiene la situación por la cual nos quejamos. Es lo que nos explica este cuento:
“Cuando el soberano puede interpretar todos los lenguajes de la naturaleza, tiene que poner ese excepcional conocimiento al servicio de sus súbditos. Una historia persa, de origen sufí, nos da un ejemplo.
En los tiempos de Salomón, el mejor de los reyes, un hombre compró un ruiseñor que tenía una voz excepcional. Lo puso en una jaula donde al pájaro nada le faltaba, y este cantaba durante horas y horas, para admiración de los vecinos.
Un día en que la jaula había sido colocada en un balcón, se acercó otro pájaro, le dijo algo al ruiseñor y se fue volando. Desde aquel instante el incomparable ruiseñor permaneció en silencio.
El hombre, desesperado, llevó a su pájaro ante el rey profeta Salomón, que conocía el lenguaje de los animales, y le pidió que le preguntase por las razones de aquel mutismo. El pájaro le dijo a Salomón:
‘Antaño no conocía ni cazador ni jaula. Entonces me enseñaron un apetecible cebo y, empujado por mi deseo, caí en la trampa. El cazador de pájaros se me llevó, me vendió en el mercado, lejos de mi familia, y me encontré en la jaula del hombre que aquí ves. Empecé a lamentarme día y noche, lamentaciones que ese hombre tomaba por cantos de agradecimiento y alegría. Hasta el día que otro pájaro vino a decirme: “Deja ya de llorar porque es por tus gemidos por lo que te guardan en esta jaula.” Entonces decidí callarme.’
Salomón tradujo estas frases al propietario del pájaro. El hombre se dijo: ‘¿Para qué guardar un ruiseñor si no canta?’ Y lo puso en libertad. El pájaro volvió a cantar.”
Jean-Claude Carrière, en “Le circle des menteurs”

Tao Te Ching

Había un rey que pasaba sus días reflexionando sobre tres preguntas de suma importancia. En este mundo: ¿qué persona es la más importante? ¿qué cosa es la más importante? y ¿cuál es el momento crucial para actuar?
Ninguno de sus consejeros era capaz de respondérselas. Hasta que un día en uno de sus paseos de incógnito llegó a un lugar alejado y buscó albergue en la casa de un venerable anciano para pasar la noche.
Un ruido lo despertó de madrugada, y vio que un hombre cubierto de sangre irrumpía en la casa del anciano. El hombre dijo:
-Me vienen siguiendo
El anciano respondió: será mejor que entres y te escondas
Al rato llegaron los soldados perseguidores que preguntaron al anciano: ¿Has visto a un hombre que pasaba corriendo? A lo que el anciano contestó que no sabía y los soldados siguieron el camino
Poco después el hombre perseguido dijo unas palabras de agradecimiento y se marchó.
A la mañana siguiente, el rey le preguntó: ¿Es que no temes que caiga sobre ti alguna desgracia? ¿Cómo te atreviste a dejar entrar a aquel hombre del que nada sabías?
El anciano respondió sin inmutarse:
-Es que no hay en el mundo persona más importante que la que en este preciso instante necesita ayuda; no hay cosa más importante que prestar esa ayuda de inmediato; no hay momento más importante que este momento.
Las tres preguntas del rey quedaron contestadas

¿Cuál es esa excepción?
Salvo el amor de los padres a los hijos, que es el único que tiene por objetivo la separación. Para el amor de los padres, el verdadero triunfo es que los hijos se conviertan en individuos autónomos y puedan seguir su camino sea este el que sea…
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