
La figura del puente es una metáfora preciosa de lo que significa el paso, el transito, el cambio, la transfiguración, el alcance, etc. Todos los puentes tienen en común su misión de unir dos orillas, terrenos o caminos entre los que hay cualquier obstáculo natural o artificial. Después de cuarenta días profundizando en esta figura, mis cuatro egos se encuentran alineados, han pasado un puente:
Creo que no hay nada imposible, que los deseos que se formulan con firmeza se terminan cumpliendo. El Universo da lo que uno no se niega con resistencias y miedos irracionales.
Siento que la alegría es un estado natural del ser humano, y que sólo se apaga cuando confundimos la afectividad con la dependencia, la necesidad con el deseo, cuando somos víctima de nudos sadomasoquistas de nuestro árbol.
Deseo expandirme, seguir construyendo puentes que me lleven a nuevos mundos, que cada obstáculo sea un maestro y que el placer inunde cada espacio de mi presencia física y cada rincón de mi alma.
Necesito seguir posando mis pies en territorios que yo elija con libertad, rebosar abundancia, salud y belleza por todas partes y basar mis relaciones en el compartir con los demás todo lo que me sea dado. Ahí quedan construidos cuarenta puentes.
Ojala cualquiera de ellos pueda ser útil para algún caminante y ojala que puedan ser bellos para cualquier observador atento.














Agradecemos mucho vuestros comentarios. ¡Un abrazo a TOD@S!