-Una persona muy rica ofrece dos millones de dólares al valiente que se atreva a cruzar su piscina llena de cocodrilos hambrientos. En principio nadie parece aceptar el reto, pero de pronto se escucha el bracear de una persona que apartando los cocodrilos y a empujones, atraviesa la piscina de parte a parte.
El millonario acude a felicitar al valiente y este con cara de sorpresa le dice:
“¡que valiente!…alguien me empujó”
Nos aclara que la piscina es en realidad nuestro inconsciente y los cocodrilos nuestros demonios interiores. Sin ese pequeño empujón, nada ocurre…Ese suele ser el empujón que nos da un terapeuta, para que iniciemos un trabajo interior, sobre nosotros mismos. Algo que provocará una mutación en nuestro interior, un salto de consciencia…
Dice que para aprender, primero hay que querer aprender, después saber que se puede aprender, a continuación osar aprender y por último aceptar los cambios que ese aprendizaje nos ofrece. Lo aprendido nos obliga a cambiar…Esa es la enseñanza que se desprende al atravesar la piscina llena de cocodrilos del chiste
(De una conferencia de Alejandro Jodorowsky en Almería)















Así es solo hasta que estamos al borde de la piscina y alguien o algun acontecimiento muy grande o grave nos lanza a la piscina, es cuando vemos todos nuestros cocodrilos interiores, pero luego no poedemos volver atras ni hacernos los locos con lo que allí encontramos, también es el comienzo de un preceso que durara hasta el día que dejemos esta querida tierra, de mi experiencia personal
Un maestro es una experiencia esencial, sin personajes así nunca seríamos capaces de acceder a lo más profundo, a empezar a fascinarnos…