
(C. G. Jung)
Otra cita:
Siempre recuerdo que una mañana recibí un escrito realmente pobre en una hoja de papel, de una mujer que quería verme al menos una vez en su vida. La carta me impresionó en gran medida, pero no estaba seguro acerca de cual era la razón de ello. La invité a visitarme y ella vino. Era muy humilde, también intelectualmente. No creo que hubiese completado sus estudios elementales. Cuidaba la casa de su hermano y también manejaba un pequeño kiosko de periódicos.
Cordialmente le pregunté y ella me contestó de esta manera:
” Sus libros, no son libros, Profesor, son pan…”


Uhmm…Jung, aunque en esta frase necesitaría saber un poco más; porque si solo comparo el sentido y el sinsentido en este caso prefiero llamarlo “tener criterio o no tener criterio” en cuyo caso no es la mente humana la que pasa de tener criterio a no tenerlo, es más general – a mi modo de entenderlo – se tiene o no se tiene, no nos podemos particionar, pero como en todo también es una cuestión de conocimientos adquiridos a través de la vida, no me refiero solo a conocimientos teórico/intelectuales, sino la capacidad que tenemos la personas para entender las cosas en su verdadera esencia (como en el segundo comentario, la señora hizo un símil perfecto)
Por otros derroteros: es la religión y los moralistas los que nos han envenenado con lo bueno vs. malo, el bien vs. mal y así nos tienen a todos calificados, si he de hablar del bien su contrapartida es lo regular (la palabra bien me gusta, es positiva) lo regular se acerca al bien pero con una pequeña labor para conseguirlo, nuestras acciones son buenas y cuando no llegamos a lo máximo de nosotros mismos se quedan en regulares…para mí el mal es aquello que se hace con intención de dañar, o aquello que perjudica a terceros y que carece de fin positivo.
como en todo, hay excepciones, por ejemplo cuando un niño empieza a hablar o caminar solo lo puede hacer bien, todos sus pasos, sus balbuceos y primeras palabras son perfectas
particionar, a veces le suelo dar un pequeño empujón al lenguaje