
Un hombre acude al doctor para decirle que su mujer se está quedando sorda y el médico le pregunta que cuál es el grado de sordera que tiene.
Como todo es cuestión de grados, para descubrirlo le dice que cuando ella esté cocinando, de espaldas su marido le debe preguntar ¿Qué estás cocinando? Pregunta que le hará a distintas distancias…
El marido le hace esa pregunta a seis metros de distancia y su mujer no dice nada. Después vuelve a preguntar a tres metros y tampoco contesta nada…Finalmente se la dice en el mismo oído…
Entonces ella se gira y le dice a gritos: ¡Por tercera vez te digo que estoy cocinando un pollo!
Alejandro Jodorowsky dice que este chiste nos muestra cómo proyectamos todo “en el otro”, le echamos la culpa al otro. Cuando alguien dice:
-Me dejó mi mujer…debería reflexionar y descubrir qué hizo para echarla de su lado
-Una mujer quiere tener un hijo…pero debería reflexionar por qué hace todo para no tener un hijo
-Nadie me quiere…pero, ¿tú quieres a alguien?
En resumen, si nosotros no damos, ¿cómo vamos a poder recibir?

