
Era un sábado por la noche en el que Ayla iba caminado por la calle paseando a sus perros, cuando sintió una presencia extraña detrás de su espalda. Se giró y vio un hombre que le sonreía. Su aspecto bondadoso descartaba cualquier temor a ser molestada o agredida, así que detuvo sus pasos y le miró a los ojos con gesto interrogativo. En ellos percibió algo especial, como si pertenecieran a un ser procedente de otro plano de la realidad. Él, también detuvo sus pasos y le devolvió la mirada. Se presentó como Julio, ella también le dijo su nombre y comenzaron este diálogo:
Ayla: ¿Me vienes siguiendo? ¿Qué deseas?
Julio: No te asustes, soy un viajero y deseo conocer este lugar. Es más, traigo la misión de hallar las respuestas tres preguntas, pero aún no he encontrado a nadie que quiera contestármelas.
Ayla: No tendría inconveniente en contestarte a esa especie de encuesta, pero a cambio, antes debes decirme la verdad de quién eres. Puedo ser tan amable, como curiosa.
Julio: Trato hecho. La verdad es que vengo del futuro, soy uno de los sujetos de un experimento en el tiempo. Tenemos información almacenada sobre como era la humanidad en este siglo, pero hay cuestiones que ni los más eruditos sabios son capaces de resolver. Imagina que soy un periodista del futuro, lo malo es que sólo me quedan unos minutos en estas coordenadas espacio-temporales.
Ayla: Ya vi en tu aspecto, el tono de tu voz y sobre todo en tu mirada que había algo extraño… ¿No será que estoy soñando?. Estoy deseando que me hagas la primera pregunta, después veré si me despierto o no.
Julio: ¿Por qué la gente se enferma en esta tierra?
Ayla: Creo que porque hay un desequilibrio entre lo que deseamos y lo que nos prohibimos, entre lo que se cree y lo que es, hay un camino de obstáculos que nos intenta impedir llegar a lo que de verdad somos, hay un impulso inconsciente a repetir lo que les ocurrió a los antepasados, hay identidades falsas impuestas por nuestro árbol genealógico y cargamos con lo que no nos pertenece.
Julio: Ahí va la segunda pregunta, ¿por qué hay conflictos en las relaciones humanas?
Ayla: A mi parecer, los conflictos son como una representación teatral en la que se repiten las relaciones conflictivas que tuvimos con nuestros hermanos, o los que los representaron en nuestra infancia, o la ausencia de los mismos. Las riñas entre las parejas, entre los compañeros, los vecinos, los amigos, suelen tener la misma tonalidad de color que tuvo la lucha por el territorio en la hermandad, la falta de amor, la competencia, etc.
Julio: Me queda una última pregunta, estoy empezando a notar que me salgo de las coordenadas en las que estás, trata de ser explícita, por favor. ¿Qué desea en este momento la humanidad?
Ayla: Me temo que hay tantas finalidades como seres humanos y éstas dependen de su nivel de consciencia y de lo que prohibe cada árbol genealógico. Te podría asegurar que las intenciones van desde dar satisfacción al cuerpo, hasta expandirse y formar parte del Universo, pasando por lograr amor, poseer bienes materiales, cuidar el planeta…
Y diciendo esto, Ayla se quedó sola con sus inseparables perros y sintió como si nadie más hubiese en ese instante, en este planeta.

