PLANO CREATIVO

El vértigo Julio 13, 2008

Archivado en: Mirada psicogenealógica, Psicogenealogía, Psicomagia, Reflexiones, Sanar — planocreativo @ 5:50 pm

*El vértigo no es una enfermedad, sino un síntoma que alerta de que algo no funciona bien en el sistema encargado de informarnos de que estamos en equilibrio, el «sistema general del equilibrio», que para que nos asegure la estabilidad, debe de encontrar consonancia entre estos tres sistemas: el sistema vestibular (está en el oído interno y su centro neurológico se sitúa en el tronco del encéfalo), el visual y al propioceptivo o de la sensibilidad profunda muscular, ósea y articular. Puede que lo que resuena en nuestro interior sea bastante disonante, tanto como para hacernos perder el equilibrio. Tal vez queremos tenerlo todo bajo control, en absoluta estabilidad, pero vivimos una situación en la que tenemos miedo de no poder dominar lo que ocurre.

*El vértigo produce una falsa impresión de movimiento, como una sensación subjetiva de desplazamiento del cuerpo y de los objetos que nos rodean. Hay una incongruencia entre lo que nos dice la razón (el padre, lo masculino, los proyectos de futuro) “el mundo está quieto” y lo que sentimos que pasa, lo que nos llega vía nerviosa por medio del oído interno (la madre, lo femenino, el pasado), ¡el mundo se mueve! A veces también hay una información contradictoria entre la información de equilibrio que gestiona el oído derecho (parte femenina de la rama paterna), de la que gestiona el oído izquierdo (parte femenina de la rama materna). En una situación así, hay que sentar metafóricamente a hablar estas partes de nuestro yo que están en conflicto, para que llegaran a un acuerdo. El mediador no sería otro que nuestra quinta esencia, que tiene el don del multilingüismo, pudiendo hacer de intérprete de todos los egos que nos habitan y que posee la firme intención de alinearlos hacia nuestros fines más elevados.

*Muchas veces, se halla el origen del vértigo en la única zona de nuestro cuerpo que se llama “laberinto”, el del oído interno. A más desorientación en el laberinto de nuestros conflictos, más sensación de vértigo. Parece como que hay una fuga y dispersión de los pensamientos, una negativa a mirar.

*La sensación de vértigo acompaña al miedo y el miedo produce vértigo. En esta espiral de inseguridad, la persona que lo padece se pierde sin encontrar la salida.

*A menudo pasa que los sujetos que con tendencias ansiosas, una vez han sentido una fuerte sensación de vértigo que ha cursado con angustia, se produce un fuerte condicionamiento que escapa a su voluntad. En adelante, cada vez que aprecien cualquier mínima sensación de desequilibrio, se desencadena toda una tormenta de reacciones fisiológicas propias de la crisis ansiosa que se funden y confunden con el mismo vértigo.

*Incluso, habiendo desaparecido la causa orgánica que los médicos podían dar por “buena” explicación del síntoma, éste persiste. Es el miedo al miedo, típico de los trastornos de ansiedad.

*En estos casos, podría ser sanador un proceso de descondicionamiento psicomágico: asociar en un mismo acto, por una parte, la sensación de desequilibrio en una escena significativa para el sujeto, que escenificara la causa genealógica de su conflicto; con, por otra parte, un estímulo reforzador positivo, también representativo para él, o uno universal, como por ejemplo, la miel en los labios.

*Otra recomendación que puede ser útil para superar el vértigo es aprender a confiar y a dejarnos llevar. Aprender a fluir con la vida.

*Terminemos con un ejemplo psicomágico de un acto recetado por Alejandro Jodorowsky, donde una señora padecía mareos, sentía vértigos: ése era su síntoma.

Alejandro Jodorowsky, le recetó que pusiera los pies entre los muslos de una mujer y restregase la planta contra la vulva.

Cuando cuestionaron la lógica de ese acto, él respondió que: “La mujer se puso a llorar. Su vértigo era símbolo de su miedo a ser engullida por su madre, de pavor ante el sexo materno. Se curó”.

 

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