
Cristóbal Jodorowsky: El nombre tiene un impacto muy potente sobre la mente. Puede ser un fuerte identificador simbólico de la personalidad, un talismán o una prisión que nos impide ser y crecer. Es también un contrato genealógico implícito que un niño no logra renunciar a cumplir. Cuando uno lleva un nombre de un antepasado, hay que limpiarlo en una ceremonia para quitarle de encima el lastre del pasado
Un acto psicomágico que cuenta Cristóbal Jodorowsky en su libro, El collar del tigre:
1.-Moldear las letras del nombre en arcilla, mezclada con las fotos de sus antepasados. Dejar que seque y enterrarlo ceremoniosamente.
2.-En segundo lugar volver a moldear esas letras en arcilla blanca, dejar secar, después cocerlas y pintarlas. La mitad izquierda de cada letra de plateado y la derecha de dorado.
3.-Finalmente colocamos esas letras en un pequeño altar en nuestra casa.
(Nos habrá costado, pero de esa forma recuperamos nuestro nombre ya libre de las influencias de nuestro árbol genealógico)

