
Comenta Alejandro Jodorowsky en una entrevista:
Siempre he sido muy apasionado en lo que hago; lo he sido en el arte y lo sigo siendo, ¿por qué me voy a sacrificar? Continúo trabajando y un día a la semana lo hago gratis en París, en la lectura semanal del Tarot y en el Cabaret Místico.
Sí, me gusta escribir mis libros, es un gran placer, tengo ego, pero uno puede convertir al ego en una especie de amiguito. Para los chinos, el ego es un elefante que puede ser hediondo o aromático; una persona que ha dominado su ego es un elefante perfumado; cuando alguien no lo ha dominado, llega con su elefante hediondo por delante y todos se tapan las narices por el tremendo ego que les echan encima.
Una persona busca durante años y años a un maestro y camina medio mundo, sube montañas, atraviesa mares; por fin lo encuentra y en cuanto lo ve, le habla de su vida durante tres días seguidos y se va. El ego es así: encuentra al maestro y después se pone a hablar de sí mismo.
He visto a tanta gente que se me acerca y me habla y me habla y no me hace ninguna pregunta.
(http://www.jornada.unam.mx/1996/06/02/sem-jodoro.html)

