PLANO CREATIVO

Una mirada psicogenealógica y simbólica al tatuaje Julio 20, 2008

Archivado en: Psicogenealogía, Reflexiones — planocreativo @ 10:51 pm

 

 

Un tatuaje es una modificación del color de la piel, creando un dibujo, figura o texto realizados con tinta o algún otro pigmento bajo la epidermis. Es como utilizar la piel como un gran lienzo.

Aunque no seamos conscientes de ello, la piel en el órgano más grande del cuerpo, nos envuelve y nos sirve de frontera entre nosotros y los demás. Representa nuestras limitaciones, porque de la piel no podemos salirnos, y es la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Si ya desnudos, tal como vinimos al mundo, la forma de nuestro cuerpo, los lugares en donde se nos acumula la grasa, donde nos crece, no nos crece o se nos cae el pelo, el tamaño y la forma de algunos miembros, la rectitud de la columna, la forma en que caminamos, etc., etc., ya es todo eso es un cúmulo de información de lo que somos y lo que quiso que fuéramos nuestro árbol genealógico, otro arsenal de datos lo obtenemos de la vestimenta que utilizamos, los complementos que nos gustan tanto o que no soportamos, los piercing… y, como no los tatuajes.

Recordemos que en general, los problemas con la piel son el signo de las dificultades de nuestras vivencias en relación con el mundo exterior. Por ejemplo, si nos afecta lo que los demás piensan de nosotros es posible que desarrollemos una afección cutánea.

Centrémonos ahora en los tatuajes vistos desde una perspectiva histórica:

*En la antigüedad el tatuaje indicaba la posición tenía esa persona en la sociedad. A más linaje, más importantes eran y hasta llegaban a describir ancestros, lugar de origen, batallas peleadas, etc.

*Sobre 1700, los marinos los copiaron al grabar el nombre de su barco, una manera de saber a que nave pertenecía un cuerpo flotando en el mar. Luego se hicieron dibujos de lugares donde habían estado y afectos que habían dejado (el nombre de su amada, la bandera de su patria, alguna misión que habían adoptado, etc.).

*En las décadas de 1950/60 se le agregó el uso de disimular (maquillar) las cicatrices (escarches) de las personas que se inyectaban sustancias psicoactivas.

Hoy día y por lo general, un tatuaje no marca el linaje, si sirve siempre para disimular una cicatriz. La decisión de imprimirnos en la piel un determinado dibujo o un determinado escrito, además de una motivación estética, a veces puede obedecer a intenciones que escapan de nuestra voluntad consciente:

*Expresar en un mensaje tatuado “lo no dicho”, por nosotros o por nuestro árbol.

*Resaltar una zona de nuestro cuerpo que no ha sido vista por nuestros padres.

*Transmitir un mensaje de “soy capaz de romper el límite que impone las normas de la familia”, cuando estas normas son vividas como abusos. El tatuaje es mi trofeo.

*Distinguirnos de nuestros hermanos, cuando no hemos sido tenidos en cuenta en nuestra individualidad.

*Asemejarnos a otro “clan”, el de un sector de la sociedad que se tatúa, porque de alguna manera nos sentimos, o somos, excluidos de nuestro propio “clan”, la familia.

*Un símbolo de posesión. Si tatúo el nombre de alguien, la poseo. Quizás porque en realidad, tiene miedo de perderla o ya la ha perdido.

*Por último, sería muy rico leer el simbolismo de lo tatuado. Casi por norma general, el elemento tatuado actúa bajo la regla de la compensación: me tatúo lo que me falta.

 

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