
Anthony de Mello decía que existen varias formas de leer cuentos:
1. Leer un cuento una sola vez y pasar al siguiente. Este modo de leer sirve únicamente de entretenimiento.
2. Leer un cuento dos veces, reflexionar sobre él y aplicarlo a la propia vida. Es una especie de teología que puede practi¬carse con bastante provecho en grupos pequeños en los que cada miembro comparte con los demás las reflexiones que el cuento le ha suscitado. Lo que se origina entonces es un círculo teológico.
3. Volver a leer el cuento, después de haber reflexionado sobre él. Crear un silencio interior y dejar que el cuento le revele a uno su profundo significado interno. Un significado que va mucho más allá de las palabras y las reflexiones. Esto lleva progresivamente a adquirir una especie de sensibilidad para lo místico.
También se puede tener presente el cuento durante todo el día y dejar que su fragancia o su melodía le ronde a uno. Es preciso dejar hablar al corazón, no al cerebro. De este modo también se hace tino una especie de místico. Y es precisamente con esta finalidad mística con la que han sido escritos la mayoría de estos cuentos.














Siempre me sucede que un cuento, libro, diálogo, secuencia… me persigue durante días, generándome algún estado de ánimo que sólo puede ser producto de él.
Quizás adquirir las emociones que otros han escrito es lo mejor de leer.
HERMOSO….es por ello que los niños les encanta que les leamos cuentos…una y otra y otra vez….
Precioso GRACIAS asi como la parabola Le dije al almendron. Hermano hablame de Dios y el almendron se cubrio de flores.