
¿Pero cómo puedo cambiar el mundo…si sólo soy una gota de agua en medio del océano?
Hay varios cuentos que reflejan muy bien nuestra capacidad individual de influir en el mundo.
¿Podríamos mostrar un ejemplo?
El cuento de la estrella de mar.
Es la historia de un hombre que llega a una playa llena de estrellas de mar moribundas tiradas sobre la arena. El hombre ve a una mujer que, una por una, va recogiéndolas y arrojándolas de nuevo al mar.
Él le dice: “¿Por qué te esfuerzas? Hay millones de estrellas de mar en la playa, que tiene varios kilómetros de longitud. Y más playas al norte y al sur. No podrás devolverlas todas al mar..
La mujer, que tenía en ese momento una estrella de mar en la mano, la lanza al agua para que reviva y responde “Para esta estrella sí ha sido importante…”
Otro ejemplo…
La cucharita de porcelana.
En un lugar de oriente, había una montaña muy alta que con su sombra tapaba una aldea y los niños crecían raquíticos. Una vez un viejo, el más viejo de todos, salió de la aldea con una de esas cucharitas chinas de porcelana en la mano.
Los vecinos le dijeron: – ¿Adónde vas, viejito?
- Voy a la montaña. Respondió.
- ¿Y a qué vas?
- Voy a mover la montaña.
- ¿Y con qué las vas a mover?
- Con esta cucharita.
- Jajaja, nunca podrás.
- Sí, nunca podré, pero alguien tiene que comenzar a hacerlo.














la imagen me sugiere que en tiempos de calentamiento lo mejor es enfriarse las manos, cuando un ser se enfría las manos ya no tiene la actitud de brazos cruzados, ya está haciendo una acción que permite enfriar -como lo llama Einstein- a la gente mala.
Gracias por el comentario
Un abrazo