
Iban tres mujeres paseando por el campo al atardecer. Pudieron ver una persona que se les acercaba desde lejos, pero el sol les daba en los ojos y cada una vio en aquella figura humana algo diferente:
-Te digo que es alguien con sobrepeso, ¡a saber la de dietas que habrá seguido sin tener fuerza de voluntad para bajar ni un gramo!….
-¡Anda ya, mujer! No ves que es una madre cargando a su hijo… ¡se ponen tan caprichosos los niños!
-Estáis ciegas, se trata de un anciano jorobado…¡Pobre!, seguro que sus hijos se desocupan de él.
Mientras las caminantas discutían y el sol seguía caía en el horizonte, la desdibujada figura empezó a tener forma: era un hombre con un canasto de uvas que las saludó amablemente:
-¿Quieren un racimo señoras?
A lo que ellas respondieron:
-Muchas gracias caballero, acepto su invitación. Estoy a régimen, ¡pero no me privaré de una uvitas tan ricas!
-Se agradece, señor. Se las llevaré a mi hijo que siempre se le antojan de postre.
-A mi no me gustan, me entristecen, me recuerdan a mi padre que murió ahora hace un mes.
…
Entró en una habitación circular donde había doce espejos verticales de dos metros de altura, de tal forma que cada espejo tenía su opuesto. Escuchó una voz que le dijo que se colocara junto al espejo número uno. A continuación le preguntaron:
-¿Qué ves?
-Me veo reflejado en el espejo número siete que se sitúa frente al mío.
-Aquellas cosas que no seas capaz de ver en ti mismo las verás reflejadas en los otros: pareja, socios, enemigos, etc. Ellos te complementan al ofrecerte esas partes negadas. Ese es el significado del séptimo espejo.











Cada Don Quijote que llevamos dentro nos descubre la capacidad de anticipación de cada cual… Lo emocionante es poder desconectar de esas visiones que nos mantienen presos en el sufrimiento, la culpa,… En definitiva, en el ego.
NAMASTE
Estamos de acuerdo, Joyce.
Un saludo afectuoso.