
La población general dispone de poderosas naves que se mueven con una energía no contaminante, son los “utilitarios” de este siglo. La velocidad máxima permitida supera en doce veces la luz y la gravedad puede desactivarse con solo pulsar un pequeño botón.
Un grupo de amigos establecen un punto de reunión en un pequeño asteroide que llamaron el planeta-árbol. Allí acuden de vez en cuando para trabajar en un proyecto común. Un accidente desvió la órbita del asteroide y lo introdujo en las profundidades del Universo. Desde entonces cinco amigos, los únicos que estaban allí en aquel momento, viajan sin rumbo por la galaxia.
“No hay dirección buena, si no sabes adónde vas” Fue un breve comunicado que les llegó desde la lejana Tierra, antes de perder la conexión.
…
El grupo de niños se reía a carcajadas. Estaban escuchando la explicación del chamán sobre un aparato mágico para comunicarse con personas en la lejanía.
A medida que la telepatía se extinguía, aparecerían nuevas formas de comunicación.
Miles y miles de años después…
El grupo de niños se reía a carcajadas. Estaban escuchando la explicación del profesor de historia sobre un aparato llamado “teléfono”.
A medida que la telepatía se desarrollaba, esos aparatos se extinguían.










Tener que saber la direccion hacia donde vas, es una gran carga que nos imponen desde que nacemos.
Nos indican el camino, y nuestro camino tenemos que descubrirlo nosotros.
Caminar sin meta, disfrutando de ello es liberador.
…y darnos permiso para cambiar de camino cuantas veces sea necesario, sin bloqueos y sin culpas.
Un abrazo, gracias por tus aportaciones.