
Había una casa cerrada por años, porque la familia que vivía en ella olvidó sus llaves en el interior. Se los pasaron discutiendo sobre quien tenía más culpa que los demás sobre aquel olvido colectivo.
Por allí pasó un cachorro de gato que con tan solo apoyarse en la puerta, ésta quedó abierta de par en par.
La familia entró en la casa y se reinstaló en ella, pero siguieron discutiendo sobre si quedarse con aquel gato o no.
…
Diálogo entre un discípulo y su maestro:
-He perdido las llaves, ¿qué simbolizan las mismas?
Maestro: Las llaves sirven entre otras muchas cosas para abrir o cerrar cofres y, por supuesto, secretos.
-La de mi casa es la que más veces pierdo, soy un despistado…
Maestro: Lo que llamas despiste es en realidad una resistencia propia o de tu árbol genealógico a cualquier paso que pueda encaminarte a la transformación.
-¿Resistencia a entrar en mi propia casa? No le veo el sentido
Maestro: La casa, también puede simbolizar tu ser esencial y la puerta principal es el acceso. Tienes miedo de entrar en ti mismo, por eso te quedas en la calle.











Me molesta mucho cargar con las llaves, si salgo con alguien de casa siempre se las acoplo a ese alguien.
Lo mismo me sucede con el reloj. Me molesta, siempre tengo que preguntar la hora, nunca llevo.
Curiosamente en una reunión familiar (herman@s, con sus parejas e hijos), alguien preguntó la hora. Nos hizo gracia pues todos los que llevábamos el apellido de mi padre, no teníamos reloj, comenzamos a hablar del tema y resultó que a todos nos molestaba bastante llevarlo. Solo lo ponemos cuando no nos queda más remedio.
¿puede significar algo?
Un abrazao
Hola, Mercedes.
Parece que esa rama paterna rechaza de alguna manera estar “sujetos” al tiempo del reloj, tan acompasado a veces con el tiempo natural del cuerpo. Te dejamos una entrada para seguir profundizando:
http://planocreativo.wordpress.com/2009/07/03/tic-tac-paremos-los-relojes-para-reflexionar-sobre-el-tiempo/
Un abrazo.
Sencillamente GENIAL! sobretodo el primer cuento.