
El pequeño gato sentía que la vida consistía en subir y bajar escalones, aunque algunos resultaban tan altos que dudaba del éxito. Quedaba claro que no saltar suponía no avanzar, algo que no podía permitirse puesto que la vida era movimiento continuo.
…
Era un camino tan horizontal, tan liso y tan estable que una rueda errante al llegar allí se convirtió de pronto en polvo y se confundió con la arena del camino.











Pobrecillo, la de veces que le habrán hecho saltar para conseguir la foto!
je, je
Qué foto más bonita!!! Tengo una gatita tan traviesa y adorable como ésa.
Besos,
Gracias
a veces siento que salto en el aire… nunca toco el piso. Esto puede considerarse un acto de fe, es lo que amo, pero a ratos pienso que eso nunca dará frutos.
(sé que esta publicación, ya tiene algún tiempo… pero ojalá puedas responderme) jajajajja que increíble… Mi conflicto a lo mejor es la impaciencia… XD me dí cuenta al meditar en lo que puse entre paréntesis.