En un diario personal, escrito por una niña en el año 1975, se puede leer:
Hace muchos días que no escribo en este diario por que estaba muy confundida. A veces quiero ser monja misionera, para ayudar por todo el mundo. Otros días quiero tener un novio ¡y disfrutar con él mucho! De pronto quiero tener un montón de hijos y quererlos un montón. Pero de pronto quiero ser una artista libre, sin que nada me ate. ¡Qué lío!
Pero esta mañana, yendo en el coche de mi abuelo escuché un anuncio en la radio que decía: “¿Por qué decidir, si lo puedes tener TODO?”.
Se me encendió una bombilla dentro de la cabeza y me dije, ”¡Lo seré TODO!”… pero sin lo de monja.
…
Su único hermano, cinco años mayor que él, le preguntaba: ¿Qué quieres ser de mayor?
La respuesta nunca era la misma, buscaba oficios desconocidos en su árbol genealógico, no quería repetir ninguno. Pensaba que para funcionar como un equipo no tenía ningún sentido escoger algo que no complementara lo que ya había. Sin embargo, la suerte ya estaba echada, llevaba escrito en el inconsciente su futura profesión. Caminos impensables se fueron abriendo a su paso para conducirlo hasta ella sin ninguna dificultad.












Este relato, me recuerda mucho a mí cuando estaba por decidirme que dedicarme en la vida quería ser de “todo”, y cuando tuve que decidirme que estudiar, mi padre se opuso a lo que yo quería y tuve que estudiar lo que él impuso, y ahora muy pocas veces he trabajado en lo que estudié y mas bien en la vida me ha tocado hacer de “todo”
Gracias por el comentario… que invita a reflexionar…
Un abrazo