Los bomberos llegaron hasta el edificio a toda velocidad. Una persona pedía socorro asomada a una ventana del piso más alto. Tal y como se había desarrollado el incendio esa ventana era el único punto por el que poder escapar. Allí apoyaron la enorme escalera compuesta por tres largos tramos… Sin embargo, para sorpresa de los bomberos, la persona se negó a bajar por aquella escalera oxidada. Pidió que cambiaran el último de los tramos, que además de oxidado tenía un olor nauseabundo…
Desde abajo le indicaron que aquella escalera oxidada y maloliente era la única que podía salvarle la vida. Era la escalera perfecta para él.
…
Virginia estaba muy ilusionada. Tenía una cita con alguien muy interesante que había conocido en la playa. Se pasó horas probándose vestidos, peinados, maquillajes y complementos. Nunca se veía perfecta, nunca creía que estaría a la altura. Pasó la hora… Decidió quedarse en casa.
Su hermana Berta, un poco mayor que ella, con su voz temblorosa le regañó así al otro lado del teléfono:
“Te ha vuelto a pasar. Desde los 15 años hasta los 86, ¿a cuántos habrás dejado plantados por no sentirte adecuada?”











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