
Begoña fue al doctor para que le recetara unas pastillas que le hicieran adelgazar.
-Estas son las mejores. Infalibles. Pero tienen unas prescripciones especiales.
-Lo que sea, doctor. Haré lo que me diga, estoy desesperada.
-Las tiene que tomar durante cuarenta días exactamente a las 8 de la mañana en ayunas, después de una hora de caminata y habiendo cenado la noche anterior sólo una manzana.
Begoña volvió a los 40 días a ver al doctor con dos tallas de pantalón menos.
-¡Sus pastillas son buenísimas!
***
Eran tantas sus dolencias que llevaba en un pequeño recipiente con varios compartimentos las 22 pastillas que debía tomar cada día. De lejos parecía un mosaico con piezas de distintos tamaños y colores. Cada comprimido provocaba efectos secundarios que debían ser combatidos por otra cápsula. Anotaba en una hoja el momento del día en el que debía tomarlas, aunque en realidad conocía el ritual perfectamente y nunca se equivocaba. Cinco días por semana acudía a su médico de cabecera para relatarle la evolución de sus nuevos síntomas y de ese modo poder añadir o eliminar alguna tableta. Volvía contenta cuando le recetaban nuevas píldoras, cuando podía añadir nuevas piezas a su puzzle multicolor.
La llegada de un nuevo médico provocó una revolución en su vida. Le dijo que cada comprimido podía ser sustituido por un acto creativo. Debía conectarse de nuevo con la vida y disfrutar de nuevas iniciativas, de ese modo pronto no necesitaría ninguna…
Imagen: Ricardo Passos














La primera historia es de placebo.
Muy cierto…
o no placebo…..dieta y ejercicio,cenar una manzana únicamente y caminata en ayunas todos lo días , ahí está el kit,,,,adelgazó por su esfuerzo…motivación y voluntad,,,confiando en una pastilla…pero actuó su voluntad también….Hay ke HACER , ACTUAR,,,,Y PENSAR Y CREER QUE SE PUEDE..ambas cosas son el resultado de sus dos tallas menos.
Gracias por el comentario, luna…
Un abrazo
Es que es totalmente cierto. En la vida, tanto en las emociones, como en la salud, el equilibrio -que significa saber que pide nuestro cuerpo/corazón para sentirse sano y en paz- es lo más acertado.
Y que razón tenéis. De cada 10 personas, puedo afirmar que 9, a la mínima que tienen algo, sea dolor de cabeza, sea una picadura de mosquito, sea sobrepeso o delgadez excesiva, 9 de 10 como digo, optan por tomar la pastillita milagrosa, ponerse la crema llena de química para tapar lo que trata de salir y ser expulsado del cuerpo naturalmente, tomarse el sobre “x” o las ampollas “y”…
Con lo fácil que es tratar de llevar una alimentación lo más variada y sana posible, hacer deporte moderado o si no puede uno caminar a paso rápido de tres cuartos a una hora diaria, y tener pensamientos y sentimientos positivos a menudo. Lo sencilla que es la Vida, y como la complicamos las personas, ufffff…
¡Un abrazo!
Muchas gracias por este sabio comentario, Vilo
Abrazos dobles
Si si, como la plumita de Dumbo!!!!
Abrazos
Muy cierto! a veces las personas se identifican con sus enfermedades…sin ellas creen que no son nadie ni nada, ya no tienen tema para hablar, ya se les acaba la vida con la salud…la mente es algo muy serio si no se sabe controlar, pero parecemos esclavos de la misma…