
Alejandro Jodorowsky: Una cosa es protestar caóticamente contra la monstruosidad en que se han convertido los poderes que dirigen al mundo, -provocando guerras para vender armas, explotando las riquezas del planeta hasta agotarlo, tratando de imponer morales religiosas anquilosadas, menospreciando las capacidades femeninas, convirtiendo a los ciudadanos en niños superficiales y consumidores, encadenándolos a toda clase de vicios- y otra tener una meta interior que ordene con sabiduría nuestras acciones, para que, a pesar de la esclavitud en que nos sumergen los industriales rapaces, podamos por lo menos, mientras el tiempo hace que se derrumben, alcanzar la libertad espiritual. Un místico, Julius Evola, recomendó “cabalgar sobre el tigre enloquecido llevando una lampara encendida escondida debajo del abrigo”. Esta fábula puede sernos útil:
Un niño que se aficionó a las ratas blancas, para conocerlas mejor comenzó a hacer una crianza. Cruzó a un macho con una hembra y obtuvo una familia. Entre los pequeñuelos había uno particularmente sagaz. El niño consiguió una gran caja de cartón y cuando la ratita llegó a ser adulta le otorgó ese sitio donde había puesto muchos objetos confortables: un lecho, recipientes para el agua y la comida, más dos cortas escaleras para que el animal pudiera trepar y ejercitar sus músculos. Pero el roedor no estaba satisfecho. “Poseo todo lo que una rata normal podría desear, estoy bien alimentada, mi piel brilla, pero hay algo que no tengo y es lo que más quiero: la libertad. ¡Sacrificaría mis tesoros por estar fuera de aquí y correr por donde se me diera la gana sin pedirle permiso a nadie!”… Como el niño había agujereado el techo de la caja para que penetrara aire, la rata unió las dos escaleras y comenzó a roer el cartón para agrandar el hoyo. Noche tras noche, mientras su amo dormía, obsesionada, incansable, trabajó hasta que pudo pasar su cabeza y luego el resto del cuerpo. Emergió al gran espacio de un salón con el corazón palpitando de felicidad. A riesgo de quebrarse las patas, saltó hacia el piso encerado. Demoró unos segundos en reponerse del golpe y, creyendo que comenzaba su nueva vida, corrió por el cuarto en busca de una puerta. El gato de la casa, que desde hacía varias noches, atraído por el ruido de dientes royendo el cartón, esperaba a su presa, la atrapó, jugó con ella y la engulló sin misericordia y con satisfacción.
Si no estamos preparados, si no hemos concienzudamente previsto las circunstancias hacia las cuales nos lanzamos en busca de la libertad, podemos provocar nuestra destrucción. Ciertos países poderosos esperan que pueblos más débiles rompan el orden en una inconsciente revuelta, para aprovecharse e imponer regímenes esclavos… A veces, antes de actuar, por muy satisfactoria que la lucha sea, es conveniente esperar una ocasión propicia, ¡Es normal que la rata quisiera huir, pero para hacerlo debió esperar una enfermedad del gato!













Lo mejor es la reacción oportunista y chistosa de Ads by Google, que aprovecho la parabola de Jodorowsky para publicitar un servicio de desratización. Tal vez da como para una reflexión no?. De todas maneras me dio mucha risa.
Sé que tal vez no está en tus manos, pero quisiera saber si tienes alguna idea de si volverán a editar La via del Tarot aquí en Chile. Anhelo mucho leerlo, y no está disponible en librería alguna.
Saludos.
muchas gracias por tanto alejandro!
Abrazos para ti
Todo su momento no… a veces el entusiasmo la energía y pasión por lo que realmente queremos solo contribuye a que las personas que nos rodean y quizás aman sean el perfecto obstáculo a tales metas. Me pregunto, sabrán los demás que hay una verdad, una aceptación una ilusión que permite vivir … Que si bien exclavizado por estructuras sociales y lamentablemente de mis familiares , estudiando quizás desperdiciando tiempo… Sepan quien soy. Que me pregunten como a la rata que quiere realmente. – enviar todo a la mierda y sepan como actúa la inspiración la magia, la de un mago. La de un poeta o lo que soy ( no lo revelen a nadie). Un genio …
Un abrazo
Muchas gracias por compartir tu reflexión…
Abrazos dobles para ti
que miedo, ya que el raton ni siquiera sabia del gato.. y eso me pone a pensar sobre mi intento de libertad. ¿que o quien jugara el papel del gato,si es que existe?
mmm… buena reflexión, jacky.
Abrazos.
Una duda… Por ahí también dicen, “No esperes a que pasen las cosas, ¡Haz que pasen!”. ¿Cómo saber cuándo es el momento de lanzarse a por la libertad?
Muchas veces la respuesta nos llega desde “dentro”…(no existe ningún instrumento tan sensible como el ser humano) De pronto decidimos que ya está bien, que no hay necesidad de convertirnos en mártires, ni de padecer clavado en la cruz de otro… También intuimos que las cosas ya han llegado a una situación final, donde se hace necesario un paso a la acción
En ese momento no hay que dudar… (¿por qué quedarnos en una situación que nos resulta insoportable?)
Abrazos para ti
Hola, excelente historia y reflexion, me hizo recordar este principio de Accion Valida que aprendi hace ya algunos años:
“No te opongas a una gran fuerza, retrocede hasta que ella se debilite, entonces avanza con resolucion”
Un abrazo desde Arequipa-Peru
Es una lección muy sabia y aguda. ciertamente, antes de lanzarnos a asir nuestros objetivos, es preciso ver mas allá de lo que es evidente y así, evitar sorpresas mortales. Enhorabuena.