
En una ciudad del sur, un empresario muy influyente en la economía local padece una desgracia. En las noticas de la mañana aparece este titular:
“La hija de D. Diego M. L., tiradora profesional de dardos, ha muerto a consecuencia de un accidente deportivo. Un dardo rebotó en la diana y se le clavó directamente en el corazón”.
Al año siguiente, los políticos de esa ciudad inauguraron una escuela, en recuerdo de aquel trágico episodio:
“Escuela regional de tiro al dardo San Diego”.














Sólo habían pasado 22 días desde la inauguración, cuando una mañana el letrero de la escuela amaneció con una mancha de tinta roja.
Alguién había tachado la letra D y había escrito una gran C un poquito más arriba.
Ahora se podía leer “Escuela regional de tiro al dardo San Ciego”.
o cambiaron la “d” de dardo… por la “c”…. y se leia CARDO…
Hola a todos.
Los deseos inconcientes de desapareser a alguie lo selebramos con una mentira conciente.