
Se dispuso a jugar una partida de billar americano, aquel que se juega con 15 bolas más la blanca sobre una mesa con seis agujeros o troneras. Introdujo una moneda de las antiguas, de 25 pesetas, en la ranura. Las bolas salieron disparadas y rodaron por el suelo sin control. Tuvo que correr tras ellas y las fue depositando sobre la mesa mientras buscaba las restantes. Cuando tomó el taco para iniciar el juego, observó con sorpresa que las “esferas traviesas”, siguiendo la inercia del movimiento, ya se habían introducido por los agujeros. Encima del tapete solo quedaban la blanca, la negra y otra de color.
“Será rápido” pensó. Pero no hubo forma de colar ninguna otra bola…
Una jugadora profesional que pasaba por allí le dijo que padecía una evidente falta de control.













Estaba reflexionando sobre el comentario de la jugadora profesional, cuando vio un letrero en la pared que decía “Tener control no es lo mismo que poner límites”. Se iluminó.
Conectado con su verdadero deseo gritó: “¡Quiero jugar la partida!”.
En ese mismo instante, como por arte de magia, las bolas salieron en fila de las buchacas y se colocaron en posición triangular. Mientras las quince le guiñaban un ojo, la blanca brincaba alegremente esperando el contacto de la primera tacada.
→ self-control …
Tener control sobre o tener control de?
[...] ❍ SIN CONTROL… NO HAY PARTIDA [...]