Un autobús naranja lleva a cuarenta viajeros hacia un aeropuerto. De pronto desaparece una pareja de turistas, dejando sus enseres en sus respectivos asiento”.
El vehículo para en la terminal y por su megafonía se escucha:
“Este autobús ha llegado a su destino. Por favor, no olviden sus defectos personales“.
Una viajera pensó: “Si los defectos personales son añadidos impuestos por la familia, la sociedad y la cultura, ¿hay alguna forma de continuar en el vida, sin que nos los recuerden continuamente”.














Esa no es la fe que se aplica a los procesos…
Al entrar a la terminal preguntaron por el servicio de megafonía. Estaba en el piso superior, puerta número 6. Después de charlar charlando un rato con los locutores, marcharon para embarcar en su avión.
A partir de ese día, cuando el autobús llegaba al aeropuerto, por los altavoces se oía:
“Este autobús ha llegado a su destino. Por favor, no olviden quemar las mochilas con sus defectos personales, entierren las cenizas y planten un arbolito frutal sobre ellas“.
Quiero leerte Magyar Moonshine, donde puedo encontrar algo tuyo?
Siempre en Plano Creativo… o en el blog de Tubi Tubau…