
Decía que la historia era lo que alguien consideró como significativo desde cierto punto de vista. Por tanto, como guía turístico, se dedicó a reinterpretar los acontecimientos históricos, siempre en función de la cara de asombro de los que escuchaban. Era tanto el placer que cuarenta años después había generado una nueva mitología.













Sin embargo, a él también le tocó experimentar la estupefacción.
De impacto fue lo que vivió una mañana de finales de diciembre.
En el grupo de turistas que recorrían los canales de Venecia escuchando atentamente las historias que explicaba, se encontraba una pareja de enamorados que resultaron ser los descendientes directos de los protagonistas del relato que acababa de inventar.
Una Media Mentira…Media Verdad….al revés