-Creo que he llegado a la edad adulta. Creo que ya lo he aprendido todo. Creo que estoy seguro en mi mundo. Creo que mi vida será un continuo repetir y repetir…- se decía el Sr. Pérez mientras preparaba sus doce uvas, para, como todos los años, tomarlas al unísono con las 12 campanadas que anunciarían el comienzo del año nuevo. Pero a las 12 menos un minuto hubo un apagón en el barrio y su ritual de siempre se vio chafado. Desestabilizado y confuso salió a la calle, como el hámster que sale disparado de su ruedita y a partir de ahí cambió su vida.
***
Conversando con un hámster
-¿No es un poco absurdo dar vueltas y más vueltas para no avanzar ni un milímetro?
-Hámster: Te burlas de mí sin darte cuenta de que tu haces lo mismo. Sigues rituales, como el de hoy, sin cuestionar jamás su utilidad o belleza
-Mientras sigues dando vueltas yo “estoy en la conciencia”…
Hámster: Eso son sólo palabras. Si lo piensas bien descubrirás que te repites hasta la saciedad y pocas veces sales de esa zona cómoda y conocida. La máxima aventura que te permites es poner el despertador a una hora diferente…














si lo creo,estamos la mayoria delos seres humanos atrapados por nuestros habitos y creencias como un hamster loco,Para ser libres y creadores debieramos despojarnos de todo conocimiento.