
Aceptó una jubilación que suponía muy ventajosa, a los 60 años, después de casi 40 años disfrutando en aquel trabajo tan apasionante. La convencieron al decirle que sus ingresos económicos serían prácticamente los mismos y podría dedicarse a otras cosas que nunca había hecho por falta de tiempo…
A las pocas semanas de su jubilación- que ella había imaginado como un estado de dicha y festividad- empezaron sus problemas físicos. El último fue una neumonía muy agresiva que la tuvo hospitalizada durante varias semanas. Tras salir del encierro reunió a toda su familia y amistades para comunicarles algo que había descubierto:
“La jubilación es útil sólo para aquellos que aborrecen su trabajo, nunca para los que disfrutan de lo que están haciendo. No vendáis vuestra alma al diablo por dinero ya que este no os servirá de nada dentro de un ataúd”
Imagen: Dimitrina Vasileva














Yo elijo vender mi diablo al alma
;D
(:
yo tengo 12 años de jubilado y creo que aborrecía mi profesión aunque si comence por problemas de obesidad , diabetes e hipertensión que ya padecía se debió que mi trabajo era muy sedentario hasta que el Chi Kung me ha resuelto esa problematica,
No tendré ese problema. Sencillamente, no tengo suficiente cotizado para ninguna jubilación. A menos que suceda un milagro -que no descarto- me veré obligada a trabajar hasta el punto final. Es lo que tiene haber optado por un camino difícil, que te mantiene activa o que ningún diablo quiere comprarte tu alma.
Por cierto, me encantó su respuesta a un aflijido que había vendido su alma al diablo. Le dijo: “Pues ahora véndele el diablo a tu alma”, o algo así. Excelente.