Juan Trigo: Disculpen mi deformación profesional al empezar por un símil científico y comparar dos direcciones posibles de la vibración de cualquier elemento, expansión y contracción, para asociarlas a los sentimientos básicos de amor/odio, comprensión/intolerancia. Y es que, como se dice coloquialmente, yo me “manejo” mejor con imágenes científicas para definir conceptos tan complejos como los que complican la naturaleza elemental de la conciencia humana.
El concepto de Amor respondería a la dirección expansiva de la conciencia, por la cual los detalles y las definiciones se diluyen, y cualquier “objeto” va entrando en el campo focal. Como si al hacer la filmación de un paisaje urbano fuéramos abriendo el zoom e incorporando a la visión mayor número de gente relajando condiciones para aparecer en la pantalla y dejando de discriminar a quien escoger o a quien eliminar. Los detalles se diluyen, digo, y por ello al cámara no le importa incluir a este o aquel transeúnte de la masa posible sin importarle su atuendo, su aspecto, etc. Todos son dignos de atención y de caber en una película que de este modo podríamos calificar de “altruista”.
El efecto contrario supondría una discriminación de a quien escoger como objeto focalizable, reduciendo el campo según criterios propios del cámara, por tanto subjetivos y arbitrarios, como son la naturaleza de la intolerancia y que llega a la situación clásica de sentimientos de odio y rencor que quienes los mantienen finalmente no saben qué fue lo que los provocó.















excelente metafora!
justo lo que necesitaba, para mi reflexion de hoy, mi intolerancia. gracias como siempre, hermosa foto.
Es cierto, así lo siento; pero hay que tener cuidado y me dan miedo esos zooms expansivos de amor que discriminan a los que no son ni sienten igual que uno. Oigo mucho la palabra Amor, va de boca en boca por ciertos medios. Dicen que aman, pero despotrican…y al final es lo mismo…son los mismos errores.
Hola Mária, lo que dices me recuerda a esa mueca, tantas veces de hielo y acero, que aparece tan obsesívamente en las caras de políticos, banqueros, etc., y que llaman sonrisa. Hay que fijarse en los ojos, veras como la mirada es de hielo y acero. La palabra amor, lanzada así como un dardo envenenado, es lo mismo, hay que mirar a los ojos cuando alguien lo dice para distinguir de qué se trata.
[...] La Musa Hecha Palabra AMOR: Dirección Expansiva De La Conciencia [...]
Musa de Amor
Buenisimo
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