
Dos amantes dichosos hacen un solo pan,
una sola gota de luna en la hierba,
dejan andando dos sombras que se reúnen,
dejan un solo sol vacío en una cama.
De todas las verdades escogieron el día:
no se ataron con hilos sino con un aroma,
y no despedazaron la paz ni las palabras.
La dicha es una torre transparente.
El aire, el vino van con los dos amantes,
la noche les regala sus pétalos dichosos,
tienen derecho a todos los claveles.
Dos amantes dichosos no tienen fin ni muerte,
nacen y mueren muchas veces mientras viven,
tienen la eternidad de la naturaleza.
Pablo Neruda














dos amantes…en la eternidad del pasado
…o en el tiempo sin tiempo.
Dos amantes que se alejan
dos amantes que se encuentran en el tiempo de los dos para reaunudar los lazos y seguir avanzando y complementarse, el uno al uno adquiriendo una madurez subliminal, que rompe todo esquema, toda barrera, que se encuentran para continuar con sus almas gemelas, dejando a un lado todo prejuicio social y emocional, superando los egos, dandole la cara el mundo del amor que en silencio se entrelazan, brillan y crecen, y siguen creciendo como dos amantes unidos en pareja por el amor que se profesan.