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En un país lejano, escondida entre las cavernas rocosas de una mágica montaña del norte cuya cumbre estaba permanentemente oculta entre espesa niebla y nubes de formas caprichosas, se encontraba el “Manantial del despertar” . Generaciones y generaciones de habitantes de la comarca y sus alrededores conocían las especiales propiedades de sus aguas. Para llegar a la boca de la fuente, era necesario contratar el servicio de un anciano guía que acompañaba al visitante por los sinuosos laberintos de aquellas resbalosas piedras cubiertas de musgo. Y los peregrinos, al beber un solo sorbo de ese purísimo líquido, al instante recordaba cual era su don oculto, ese que su niño tuvo que ocultar para dedicarse a ser lo que sus adultos querían que fuera.
Cuentan que el pago de esos niños-adultos que recuperaban la memoria de su don, al viejo guía, consistía en una firme promesa: devolver lo aprendido y entregarse enteramente a su esencia.
Carmen Sol
Imagen: Michael Peck













Vamos!
Maravilloso Carmen Sol. Me has puesto la piel de gallina: DEVOLVER….
Gracias, Juan. La DEVOLUCIÓN inspira…
Un abrazo cósmicoooooo ♥ ♥ ♥
:´)