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En “Sanar la civilización”, Claudio Naranjo afirma que la infelicidad de nuestra condición está estrechamente relacionada con la infravaloración y represión de la vida instintiva. Habla de una antropología trinitaria o de seres ‘tricerebrados’: cabeza, corazón y vientre, que se corresponden con intelecto, emoción y acción. “La parte del vientre contiene la naturaleza propiamente animal, la vida instintiva. Binswanger, discípulo de Heidegger, dijo a Freud que su forma de psicoanalizar implicaba que los seres humanos eran animales. Freud contestó afirmando que lo que pretendía demostrar era que somos también animales. Durante mucho tiempo la gente ha hablado de sí misma como si ya no fuera animal. Hablaba de principios, de ideales, de deberes… sin tomar en cuenta lo instintivo. ”Me ha interesado mucho la autodomesticación, por no utilizar la palabra castración que es más dura. Somos una especie ‘autocastrante’ que desde la crianza y durante todo el proceso educativo exige ser bueno, ser así o ser asá. Nos guiamos desde el deber, desde el superego. Tal y como en el mundo civilizado hay un sistema represivo, hemos creado un sistema policial interior y no consideramos que la vida pueda funcionar de otra manera. No creemos en absoluto en la permisividad, en el espíritu dionisíaco”.
Fuente: Alma, corazón y vida
Imagen: Aad Goudappel













Yo creo mucho en ese espíritu, pero más creo en la educación integral. Desde pequeños se nos da el conocimiento compartimentado, es decir, por materias. Algo así como si un árbol experimentara sus procesos químicos en un espacio diferente al que tuvieren lugar los fenómenos que esos procesos suelen provocar, tales como la sombra que ofrece el follaje o la floración en primavera, y cómo, a su vez, incide esa sombra o esa floración en el entorno.
Hablando de Dionisio, árboles y siguiendo en la línea integral, ya mismo me voy hasta “Por más humilde que seas”, donde vi algo interesante.
Es intererante lo que mencionas, digno de relfexion profunda. Creo que la educacion estructurada que llevamos desde pequeños es solo para socializar y ser un ente integrado, robotizado que funcione dentro del sistema de engranes que mueve a la sociedad y que sostienen a uno, dos o tres, por decir poquitos grandes engranes que se benefician de todos estos pequeño y muchisimos entes.
Soy un partidario de la educacion emocional, porque esta comprobado que lo que no se aplica a la vida diaria, se olvida. Soy un partidario que el maestro viva lo que enseña, como en las antiguas escuelas griegas, donde los alumnos aprendian filosofia de hombres que hacian filosofia; no es posible que hoy maestros en finanzas, economia etc esten quebrados financieramnete; que maestros de negocios nunca en su vida hayan emprendido una empresa… etc