
Un caluroso día de verano, en una manifestación feminista de un grupo llamado “R.D.” (siglas del movimiento “Retorno de las diosas”), Marcela sufrió un colapso, y en un estado semicomatoso, por primera sintió que el principio masculino también se hallaba en su interior. Cuando despertó de entre la multitud apareció un hombre que se le acercó, quizás el primero que lo había hecho en su vida. Lo miró a los ojos, sacó de su cartera el carné de militante “R. D.” y lo partió en mil pedazos. Éstos volaron por los aires y, como el arroz de una ceremonia nupcial, cayeron sobre las cabezas de Marcela y el desconocido, mientras se alejaban como tortolitos de aquel alborotado tumulto cogidos de la mano.
Carmen Sol














… Y se liaron en un apasionado romance para envidia de propios y extraños.
Magnífico final, Juan
Hombre y mujer se complementan….aunque tienen roles diferentes…Hombre y mujer están hechos el uno para el otro…son cóncavo y convexo….ambos encajan natural y espontáneamente.
¿Qué pasa hoy que la mujer quiere igualarse al hombre….e incluso va más allá de su femineidad?.
El hombre ha hecho siempre la guerra….mientras las mujeres regamos nuestros jardines…o regábamos nuestros jardines. Al hombre le falta descubrir su lado femenino para comprendernos un poco más…y a nosotras, nuestro lado masculino…pero nunca tantooooooo. Un muac y feliz día a la mujer trabajadora.