Alejandro Jodorowsky: Después de haber analizado y sanado su árbol genealógico -disuelto los nombres, la apariencia física y las historias personales de cada pariente, hasta convertirlos en energía vital-, con una sana alegría de vivir, libre de lazos que lo ataban al pasado, quien ha realizado esto siente lo sagrado en lo que lo rodea: todo está conectado con todo, todo es posible, todo está vivo y puede responder, siempre hay una forma de hacer fluido lo estancado, el mundo ha recuperado su sentido. Abandonando las esperanzas y las metas, deja que el camino lo lleve, porque confía en la vida. Sabe que cada pensamiento atrae su equivalente en el mundo, que la realidad en cierta forma es su espejo, una resultante producida por lo que él es y por lo que él cree que es. Si desea fracasar, el mundo -convertido en su enemigo- le ayudará a fracasar; si desea tener éxito, el mundo se convertirá en su aliado. También sabe que en la memoria las experiencias reales y las del sueño se graban de un modo semejante. Trata entonces la realidad como si fuera un sueño lúcido, introduciendo en ella actos que transforman positivamente lo que acontece, con la seguridad de que al eliminar sus límites mentales pacifica sus emociones, purifica sus deseos y se convierte en un individuo útil para los demás.
La abundancia de problemas psicológicos, la insatisfacción emocional y sexual, la esclavitud a necesidades inútiles inculcadas por la publicidad, distraen a los individuos atándolos al pasado y a un futuro irreal, hecho de espejismos infantiles y de terrores. Quien ha llegado a la salud espiritual, después de haber sanado su árbol, sabe que el tiempo en que puede realizar las cosas es hoy, ni ayer ni mañana. En el presente está por entero la totalidad de su pasado y el poderoso germen de lo que será en el futuro. Abandonando toda distracción, centraliza sus pensamientos, sentimientos, deseos y necesidades en lo que debe conocer y realizar. Donde concentra al máximo su atención, capta el milagro.
Cuando digo “milagro” no me refiero a fenómenos extraordinarios como levitaciones, estatuas que lloran sangre, fragancias de santidad, chorros de cenizas desparramados por una mano desnuda, etcétera. Me refiero por “milagro” al universo entero visto desde un nuevo nivel de conciencia. La persona que ha domado a su yo personal poniéndolo al servicio de su Ser esencial, cesando de vivir en su isla mental, capta el mundo exterior y se capta a sí misma como una unidad. No concibe vivir en un espacio reducido, siente en todo momento que habita en un conglomerado de universos infinitos, que el tiempo de los relojes es un ínfimo tic-tac entre un pasado y un futuro eternos, que su cuerpo es una misteriosa máquina funcionando con una todopoderosa energía a la que llama “vida”. Vida que anima desde la más pequeña partícula de la materia hasta hasta los descomunales astros que danzan en el cosmos. Cada latido de su corazón, cada respiración, cada célula, cada pensamiento, cada emoción, cada deseo es un milagro. Como es un milagro cada hoja, cada brizna de hierba, cada flor, cada animal, cada lluvia. Ver, oír, tocar, oler, comer, digerir, excretar, nacer, morir son sublimes milagros animados por una impensable fuerza creativa. El ser consciente de la inmensidad y extrañeza del mundo, vive agradeciendo y bendiciendo cada segundo de su existencia en esta maravilla incesante. Si antes vegetaba en una cárcel racional, sintiéndose preso en su cuerpo y separado del exterior, ahora capta el mundo y a sí mismo como una luminosa trama de líneas infinitas, un conjunto donde todas sus partes resuenan como una orquesta… Los importante no es aplaudir o producir fenómenos extraordinarios, sino aprender a verse y considerar el mundo como una obra sagrada. Generalmente se ve la vida como un fenómeno natural que se puede usufructuar sin dar nada a cambio. Mas el milagro exige un intercambio: aquello que nos es dado debemos compartirlo con los otros. Si no se está unido no se capta el portento… La persona con un alto nivel de conciencia, para ayudar a quienes -por no haber alcanzado aún ese nivel- carecen de fe en el ser humano, puede crear “milagros” que desencadenen una reacción positiva, sin exigir nada a cambio. Podría llamarse a estos milagros, “actos de psicomagia”.
Imagen: Carles Rodrigo















Me siento tan solo, a pesar de no haber sanado mi arbol, Gracias.
Sin desperdicio. Gracias.
el mundo es el aliado, depende, la pregunta de la probabilidad también forma parte del mundo delos antepasados, de aquellos que justamente debemos o admirar o huir de ellos, según lo que hayan hecho, según lo que nos hayan transmitido
Lo has descrito todo perfectamente, mi mente y mi cuerpo absorben todas y cada una de tus palabras convirtiendolas en balsamo puro y sanador, las sensaciones son indescriptibles te juro es algo parecido a un orgasmo generalizado de mente y cuerpo bien rico gracias infinitas.
Como es la sanación del árbol?
Es fantástico ir descubriendo todo. Somos un pedacito de universo bendito.
Sublime, certero, bello …
gracias