Cuando ciego te buscaba,
Mi alma te iba pariendo
Mientras dejaba huellas con la forma de una luna
No había paredes en mi cuarto
Solamente rincones donde sombras con mil brazos
Pedían resplandores.
No había un pan en mi altar
Y en el viejo pergamino
Las moscas devoraban las amargas letras sagradas.
No crecía un árbol de manzanas en mi solitario lecho
Y a los dedos de mis manos se los llevaba el viento.
Fue así como te hice, convirtiendo en carne mis sueños
Con el resplandor de la luna dándote una piel plata.
Colocando un ojo vivo en tus mil manos que imploran,
Para que doblada en cuatro, fueras el cáliz de mi mesa
Y en tus innumerables labios se tatuara el nuevo credo.
Tu voz sin fin entrando en el mundo
Como una hostia roja hasta paralizar el infinito espejo en una eterna imagen.
No crecía un árbol de manzanas en mi solitario lecho
Y a los dedos de mis manos se los llevaba el viento
Es así como te hice, convirtiendo en carne mis sueños
Con el resplandor de la luna dándote una piel plata
Alejandro Jodorowsky














Wow! Me hizo escaramuciar! Que sencible
Que lindo! que afortunada tu musa, por tenerte y que veas en ella cosas tan hermosas.
Esa es una verdadera obra de arte, te amo alejandro!
Alejandro, tu capacidad de dar, de renovarte, vivir tu tiempo, de estar vivo es el mayor regalo que podemos recibir de ti, como siempre, gracias, por ser mi guía, por enseñarme, hacerme reír y por existir.
J’odoro, este canto que me deja encantada, maravillada, sol esplendoroso que nos deja la piel de plata, sueños encarnados ¡Que maravilla!
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