
En la mitología griegaPigmalión (en griego antiguo Πυγμαλίων) es un rey de Chipre que además de ser sacerdote, era también un magnífico escultor. Su obra superaba en habilidad incluso a la de Dédalo, el célebre constructor del Laberinto. Se destacó siempre por su bondad y sabiduría a la hora de gobernar. Durante mucho tiempo Pigmalión había buscado una esposa cuya belleza correspondiera con su idea de la mujer perfecta. Al fin decidió que no se casaría y dedicaría todo su tiempo y el amor que sentía dentro de sí a la creación de las más hermosas estatuas.
Así, realizó la estatua de una joven, a la que llamó Galatea, tan perfecta y tan hermosa que se enamoró de ella perdidamente. Entonces, soñó que la estatua cobraba vida.
Ovidio dice así sobre el mito en el libro X de Las metamorfosis: «Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez, y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos.»
Cuando despertó en lugar de la estatua se hallaba Afrodita, que le dijo “Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal”. De esa forma Galatea se transformó en una mujer real.
Esta historia da nombre al llamado “Efecto Pigmalión“.
El efecto Pigmalión, según Robert Rossenthal, es el efecto de la mirada positiva del profesor sobre el alumno, con el poder de transformar el mal alumno en buen alumno.
En la obra “Pigmalión” de Bernad Shaw, Eliza Doolittle explica este fenómeno al coronel Pickering:
“Verá, real y verdaderamente, aparte de las cosas que cualquiera puede escoger (la manera correcta de vestir y hablar, entre otras cosas), la diferencia entre una dama y una niña angelical no es la manera como se comportan, sino la manera en la que son tratadas. Yo siempre seré una niña angelical para el profesor Higgins, porque siempre me trata como una niña angelical y siempre lo hará; pero sé que puedo ser una dama para usted, porque siempre me trata como una dama y siempre lo hará”.
En la película My fair lady, un profesor de linguística transforma a una chica sin cultura, en una verdadera dama. Se puede decir que puso en juego el efecto del que hablamos.
Como dice Ane Ancelin Schützenberg, la realización automática de predicciones es una noción fundamental para la vida y la lucha contra la enfermedad. Si predigo (preveo y visualizo) que voy a lograr curarme, tengo más posibilidades de curarme que si veo el fracaso. Somos algunas veces “ganadores” o “derrotados por anticipado” y “perdedores” a priori. Participamos más en la creación de nuestra vida y de la vida de los que nos rodean de lo que pensamos.














MUY BUENO. GRACIAS POR TRAERLO….ME ES PROVECHOSO
interessante…bello