PLANO CREATIVO

¿Hasta que punto podemos “desprogramarnos” para dejar de ser marionetas y empezar a vivir lo que somos en realidad? octubre 4, 2012

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 11:45 pm

Desprogramar podría asociarse a devolver. Desde el momento de nacer, el entorno social va grabando en nosotros, o mejor dicho, provoca que nuestro intelecto grabe en sí mismo, a cada instante diferentes formas de condicionamiento, personajes extraños a nuestra propia naturaleza, comportamiento antinaturales e inclinaciones aberrantes. Desprogramar seria pues entender lo que se ha ido grabando e irlo devolviendo a lugar donde se generó, el vacío irreal de las doctrinas humanas.

Extracto de un comentario de Juan Trigo en “El terrorista interno” (Novela) 

Imagen: Carolyn Blish

 

Los ojos no son los que ven agosto 27, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 10:22 pm

“No vemos por los ojos sino que interpretamos los estímulos bioeléctricos que llegan al cerebro, y por lo tanto, al interpretar una imagen lo hacemos con la estructura y los elementos que ya ha grabado a fuego nuestro pasado y sobre todo a nuestra educación, y que por lo tanto filtran la información hasta crear una preconcebida de uno mismo.”

Juan Trigo, en “El terrorista interior

Más de Juan Trigo en: “EL PARAISO ESTÁ EN EL FONDO DE TU CORAZÓN

 

Obedecen a manuales escritos en otro momento, para otra gente y otros lugares julio 5, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 7:55 am

Tal como se comporta esta gente no estoy seguro de lo que puedan decidir, su lógica no se mueve en función de cómo circulan las energías sino obedeciendo manuales escritos en otro momento, para otra gente y otros lugares. Para esta gente lo que está escrito tiene un valor incalculable, mucho más que la percepción individual respecto de cómo ocurren realmente las cosas en cada instante. Aplican su lógica sin escuchar su propia percepción. Estoy llegando a la conclusión de que hace tiempo bloquearon sus propias facultades de captar como fluyen las energías en cada momento. Por eso he de ir con mucho cuidado. Pueden equivocarse con mucha facilidad

Extracto del capítulo  CUATRO – SALIR AL MUNDO ”El terrorista interno” (Novela de Juan Trigo) 

Imagen: Amazing watercolor artworks

 

El riesgo de morir se asemeja al de terminar una escena para comenzar otra… julio 4, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 12:00 pm

“En realidad no arriesgábamos mucho, solo perder la vida, porque una vez entendido que el paso por este planeta solo es meramente circunstancial y temporal, y que no se trata más de entrar en un escenario por una puerta para salir por otro, el riesgo de morir se asemeja al de terminar una escena para comenzar otra, y por lo tanto no entraña ningún riesgo, solo un cambio de escena.”

Fragmento del capítulo 17 -Quién es Dios- El terrorista interno (novela de Juan Trigo)

Índice de la novela

 

Los amantes saben que el Paraíso es un lugar personal e intransferible… junio 23, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 8:00 am

Un lugar alejado de las miserias de cualquier cultura, religión o filosofía impuesta, y que además no se puede describir, como los sentimientos; se siente o no se siente, se está o no se está. Es como creer en Dios, dijo “Albert” al mundo: “si no puedes sentir a Dios dentro de ti tendrás que creer en él, aunque eso ya es otra cosa”

La meta es el camino, extracto de “El terrorista interno” (novela de Juan Trigo)

Imagen: Мягкая ироничность стилизаций и театральность в картинах Александра Данилова.

 

“Ustedes son una creación mental”, decía Buda. junio 21, 2011

Archivado en: Citas,EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 8:00 am

No vemos por los ojos sino que interpretamos los estímulos bioeléctricos que llegan al cerebro, y por lo tanto, al interpretar una imagen lo hacemos con la estructura y los elementos que ya ha grabado a fuego nuestro pasado y sobre todo a nuestra educación, y que por lo tanto filtran la información hasta crear una preconcebida de uno mismo.

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Extracto del capítulo TRECE – LA REALIDAD TAMPOCO TIENE LÍMITES, PORQUE ES UN ESPEJISMO. “EL TERRORISTA INTERNO”  (Novela de Juan Trigo)

Imagen: Antonina Dolani

 

¿Qué ocurriría si el espectador, al subir el telón para presenciar una solemne obra de Shakespeare, se encontrara con un guiñol de sombras chinescas en lugar de los actores? junio 18, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 8:00 am

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Es conocido que a la mayoría de los seres humanos les asaltan por breves momentos estados alterados de conciencia que les permiten acceder a niveles de percepción extra-ordinarios… Pero en general el ser humano se asusta de esas visiones y corre en busca del refugio de la lógica en forma de una explicación neurológica coherente con la cual tranquilizarnos.

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Extracto del capítulo CATORCE – LOS MENSAJEROS DEL VACÍO / ”EL TERRORISTA INTERNO” (Novela de Juan Trigo)

 

Cuando se vive intensamente… junio 17, 2011

Archivado en: Citas,EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 8:45 am

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Extracto de un capítulo del “Terrorista interno” (novela de Juan Trigo) 

Imagen: James Christopher

 

Percibir al otro desde dentro junio 5, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 12:56 pm

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Juan Trigo, “El terrorista interno” (capítulo 7)

 

Dime que has visto junio 2, 2011

Archivado en: Citas,EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 11:21 pm

Vi como si de pronto en algún lugar del Universo alguien hubiera abierto un espacio y lo hubiera decorado en forma de teatro, con sus cortinajes, telón y decorados, y como poco a poco iban entrando unas formas que al moverse de aquí para allá formaban la escena de un gran mercado… Allí, suspendido en algún punto de la materia oscura del Universo, el escenario de un gran mercado en el cual los personajes creen que realmente son eso, apenas seres humanos sufriendo sus vidas en lugar de vivirlas, creyendo que su escena es real en lugar de experimentarla, y queriendo ignorar obstinadamente que son más que humanos, son actores, seres inmortales interpretando un propósito.

Fragmento del capítulo DIECISIETE – QUIÉN ES DIOS “El terrorista interno”

Imagen: Titan, Rings, and Saturn from Cassini
Credit: Cassini Imaging Team, ISS, JPL, ESA, NASA

 

DIECISIETE- QUIÉN ES DIOS

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 10:33 am

Nos arriesgamos en aquel viaje a tropezar con grupos violentos procedentes de Mali o cualquier otro territorio, con nombre de país o sin él del África Subsahariana, meros bandoleros en su tierra que al traspasar las permeables fronteras sur de Argelia se convertían en guerrilleros del GIA o de otra organización comúnmente llamados terroristas. Pero en realidad no arriesgábamos mucho, solo perder la vida, porque una vez entendido que el paso por este planeta solo es meramente circunstancial y temporal, y que no se trata más de entrar en un escenario por una puerta para salir por otro, el riesgo de morir se asemeja al de terminar una escena para comenzar otra, y por lo tanto no entraña ningún riesgo, solo un cambio de escena. Yo había determinado en mis visiones que el lugar debía encontrarse cerca de Tamanraset, a unos 1500 kilómetros al sur de la capital, Argel, en pleno desierto del Sahara central, y el momento exacto la conjunción de Saturno, Neptuno, Venus y el Sol en el punto equinoccial de Invierno, por lo tanto en Capricornio, “La Puerta de los Dioses”, según explica René Guenon. Lo cual solo ocurre una vez cada 500 años aproximadamente. Yo sospechaba que Nicolás Copérnico pudo visualizar mucho más de lo que reveló poco antes de morir, y que Michel de Notredamme también había llegado a esa conclusión, aunque desde otro punto equinoccial, como relata en su cuartila 41 de la Centuria I. Y como también se puede entresacar de la compleja simbología astrológica de los escritos del mismo Claudio Ptolomeo en el Libro IV, capítulo 10. Sin embargo yo no quería especular filosóficamente, porque no sirve de nada, quería vivirlo por transmisión directa según me había enseñado la “gente del secreto”.


 

DIECISÉIS – VER junio 1, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 1:00 pm

- Al principio no quise encontrarte por miedo a mí mismo. – empecé yo volviéndome a la ventana, pero sin dejar de abrazarla ni levantarme de la cama. – Me asustó la facilidad con que maté a un hombre en una calle del puerto de Belfast y estuve a punto de matar a otro en Le Havre. Apenas estaba recobrando mi pasado y me asusté de lo que pudiera encontrar. Me asusté de pensar que yo pudiera ser uno de esos asesinos a sueldo que enrola cualquier movimiento terrorista para hacer el trabajo sucio y que en tiempo de paz no saben hacer nada más que matar. Me asusté de lo que podría hacerte la rabia de un terrorista que se metió a serlo por despecho, por no sentirse digno de amar, por creer que el amor es pecado y que la mujer es el enemigo, y no sabía como decírtelo por teléfono. Yo mismo estaba tan confundido que no supe como reaccionar… Pero al mismo tiempo me ocurrieron otras muchas cosas que me han tenido entretenido.

- ¿Otras mujeres?
- No, no ha habido ninguna otra.
- ¿No has estado con ninguna mujer en todo este tiempo? Caramba, ¿cómo has aguantado? Debe ser muy colosal lo que has descubierto.
- Bastante. Ha sido como encontrar la llave que abre las compuertas de una gran caja acorazada. O mejor dicho, ha sido la llave la que me ha abierto a mí mismo, que supongo viene a ser lo mismo.

 

En este viaje pude comprobar con creces que la fidelidad no se alimenta de sexo ni se viola haciéndolo con otra persona… mayo 31, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 10:49 pm

Por más hombres con que yo hubiera entretenido mi apetito o más mujeres con las que tu hubieras hecho lo propio, al oír tu voz supe que yo seguía siendo tu mujer y que tú eras mi hombre, y supe que la fidelidad es algo mucho más profundo que comer por unos momentos en otra mesa, diga lo que diga esta o aquella cultura. La fidelidad es algo que se lleva en el alma, no en el cuerpo, y se mantiene solo con sinceridad, sea lo que sea que hayas de explicar a tu compañero; precisamente por eso, porque le puedas explicar absolutamente todo y que con él puedas salirte del teatro de todos los días porque seguirá siendo tu compañero. A quien has de ocultar algo nunca será tu compañero, tan solo tu marido, y eso no es nada

Imagen: Mirabilia Images

QUINCE – EL VIAJE DE LA DIOSA “El Terrorista interno” 

 

QUINCE- EL VIAJE DE LA DIOSA

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 8:36 am

- ¿Montse?
- ¿Quién es?
- Esa es una pregunta difícil.
- ¡Cabrón, Hijo de Puta… Albert!
- ¿Estás bien?
- ¡Esa también es una pregunta difícil! ¿Qué quieres?
- Esta es la fácil: Volver contigo.
- ¿Por qué supones que va a ser fácil?
- Fácil la pregunta, el resto ya no lo sé. ¿Dónde estás?
- ¿Porqué voy a decírtelo?
- Porque no soy nada sin ti… – Como se produjo un silencio al otro lado, Albert continuó – He descubierto algunas cosas interesantes, pero sea como sea que funcione el mundo, no tiene sentido sin ti. Cuando estoy en el mundo, no duermo, no como, no vivo, si no estoy contigo. Luego salgo del mundo y es otra cosa…

No creo que Montserrat pudiera entender eso de que “cuando estaba fuera del mundo era otra cosa”, porque noté que estaba luchando por evitar verse envuelta en esos típicos comportamientos de mujer rencorosa, vulgar, provinciana de la gran ciudad, que se agolpaban en sus labios en forma de “¿Dónde crees que he estado todo este tiempo? ¿A qué esperabas para llamar?” O todavía peor, “¿Con quien has estado?”. Pero en lugar de tales sandeces y sin mediar demasiados instantes de silencio me sorprendió oír:

- Bueno, pues parece que tienes ganas de contarme todo eso, ¿no? ¿Lo quieres hacer antes o después de un buen polvo?

 

¿Sería ese el secreto de la felicidad? mayo 30, 2011

Archivado en: Citas,EL TERRORISTA INTERNO — planocreativo @ 11:06 pm

Tener conciencia de que los deseos y angustias, anhelos, la misma soledad, etc., no son más que características del personaje que estamos representando y que el mundo es lo que es, a pesar de nosotros. Bien, pues a lo mejor es necesario dominar el miedo a tener conciencia de que solo somos eso: Actores representando un papel en un escenario de cartón-piedra que al habernos identificado demasiado con el personaje nos parece real.

Breve extracto del capítulo catorce de: “El terrorista interno” Novela de Juan Trigo

Imagen: EliseEnchanted

 

CATORCE – LOS MENSAJEROS DEL VACÍO

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 3:00 pm

Para evitar ser reconocido en el aeropuerto embarqué en una gabarra que se dirigía a Le Havre, en la costa francesa y me di perfecta cuenta de que mi propio proceso, o algún interno resorte, me empujaban a olvidar Irlanda y a Sean O’Flagherty. Aunque más bien no se trataba de olvidar, ya que precisamente acababa de recordar, sino en realidad de cambiar de vida. Un accidente había alterado el curso de la representación teatral y me dio la oportunidad de cambiar de guión. Pero me pareció más que eso: La forma tan rápida en que decidí dejar atrás mi vida anterior sin apenas vuelto a ella, me sugería algo parecido a que ya se hubiera terminado ese ciclo, llegado a la última secuencia de un rito, o al último acto de una obra teatral y otra cosa distinta estaba asomando a continuación por el encuadre del mundo. Cada vez con mayor fuerza se materializaba la sensación de que “algo” me seguía de cerca, una veces a unos pasos de mí, otras en mi interior, otras a distancia, pero que no renunciaba a que notara su presencia como si quisiera despertarme y que averiguara qué estaba ocurriendo en realidad, o mejor dicho detrás de lo que yo conocía por realidad, y ese “algo”, para cumplir tal propósito, parecía haber cambiado el guión o “me habían dado la oportunidad de hacerlo”. Sin duda, porque cada vez con mayor claridad Sean O’Flagherty se iba alejando del plano presente para quedar recluido a un ejemplo de Complejo de Edipo mal reprimido típico de un manual de psicoanálisis.

Durante la travesía por el Canal de San Jorge y luego por el Canal de la Mancha, volvieron a aparecer las voces en la “pantalla” de mi mente, pero a mi Ulises interno no le hizo falta que lo ataran al mástil de su nave, porque había aprendido a desentrañar sus contenidos. Por cierto que la gente de antes del Siglo XX debió decirle de otra manera en lugar de “pantalla” de la mente. O bien podía ocurrir que por alguna razón las cosas en el planeta Tierra se estaban acelerando de tal forma que “alguien” permitió a la humanidad acceder a los entresijos de la cibernética y la física de las sub-partículas para comprender mejor la realidad: los seres humanos como conjuntos de impulsos eléctricos (o intercambios materia-energía) al servicio de o funcionando por la dirección de entes de otro estado energético superior. Por todo ello y por lo que me había ocurrido, tuve la percepción de que mi vida debía acceder a otro nivel de información y recapitulé lo que tenía hasta ese momento, que se reducía a la conciencia de que el mundo tal como lo conocía y los habitantes del planeta podían no ser reales y solamente producto de una ilusión de los sentidos, y también experimentaba la necesidad mantener todo lo posible la “conexión” con ese “algo” que podía estar fuera del mundo o dentro de mi, como los mensajeros del cuento del “Hijo del Rey” a quien su padre ha de ayudarle a rescatar la memoria de quien es después de haberlo enviado a ese lugar de sus pruebas.

Una vez aceptado que el mundo donde vivía (una interpretación amplia del mensaje de Cristo que rezaría “Mi reino no es de este mundo”) podía ser otra cosa de lo que pensamos que es, recordaba aquel enigmático mensaje del portador del Grial: “El conocimiento sirve al portador para que pueda servir a los demás”. En el grabado del anticuario, Perceval es portador de conocimiento que irradia al Rey para su propia sanación, que irradiará a sus súbditos, así como de la tierra misma, para la sanación de estos. Parecía que una vez el portador fuera adquiriendo conocimiento y este irradiaría a los demás, y que de eso no cabía preocuparme. Con lo cual todo se resumía, pues, en adquirir el conocimiento como servicio, como expresión última de Amor universal. El Conocimiento como servidor del Amor. Pero ¿por qué canal? O lo que es lo mismo ¿cómo conectarse? O también, ¿cómo abrir la conciencia para que se conectara lo que debía conectarse, ya que el resto fluiría por sí solo?

 

TRECE – LA REALIDAD TAMPOCO TIENE LÍMITES, PORQUE ES UN ESPEJISMO mayo 29, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 11:23 am

Durante el viaje en avión no ocurrió nada anormal, en contra de lo que Montserrat y yo habíamos temido. Al parecer mis contenidos inconscientes habían aceptado tanto el choque amnésico como el regreso al personaje y a sus contradicciones que sentí claramente que no habría un segundo accidente. Probablemente esos cambios tan profundos como el que yo había experimentado ocurren en el mundo muy pocas veces y a gente de lo más insospechado. La mayoría de las culturas enseñan que solo a ciertos iniciados les es permitido por su dios acceder a estados alterados de conciencia desde los que se pueden contemplar las cosas de este mundo con mayor claridad, pero mi caso y el de muchos otros testifican lo contrario; El destino, Dios o lo que sea que parece regir la vida en la Tierra había elegido a un revanchista asesino y a una jovencita caprichosa para transmitir una verdad fundamental que por supuesto ellos tardarían en percibir, si es que algún día llegaban a hacerlo.

Al salir del pasillo a la Terminal del aeropuerto de Belfast mi instinto e intuición aprendidos en los años de comando, me estaban diciendo que me faltaba algo, que no estaba poniendo en juego todas mis facultades de alerta y atención, y que por lo tanto el peligro de ser detenido podía truncar en cualquier momento mis propósitos. Y entonces me di cuenta. Dos agentes de policía pedían rutinariamente la documentación y con mi tarjeta de residencia española en principio no debía tener miedo, pero me quedé paralizado al darme cuenta que una de mis facultades adquiridas durante la amnesia, y en la cual estaba yo confiando para aquel peligroso viaje, no estaba en absoluto operativa. No había reparado en ello desde que me encontraron en la playa, pero en aquel momento en que repasaba una y otra vez todos los detalles de lo que debía hacer y por lo tanto del estado de mis facultades, me di cuenta de que ya no veía el caparazón de la gente ni la sombra de sus propios saboteadores; ya no era capaz de prever a distancia, mucho más allá del puro instinto animal de un comando, cuando alguien pensaría atacarme en los próximos minutos. Por un puro instinto de supervivencia había pensado que Albert Brein conservaría sus facultades, pero por lo visto no parecía estar funcionando demasiado bien el emparejamiento del Dr. Jeckill y Mr. Hyde, y ya no podía avanzarme a los pensamientos de los demás. Retrocedí unos pasos como si quisiera volver al avión, pero uno de los policías se dio cuenta y fue directamente hacia mí. Lo que aún tenía intacto era el repertorio de facultades aprendidas antes del accidente y por lo tanto sabía que no podía hacer movimientos bruscos, ni llevarme la mano a ningún bolsillo y por supuesto debía quedarme inmóvil y actuar exactamente como marcaban mis papeles, que eran el permiso de residencia español por razones humanitarias.

 

DOCE- LA META ES EL PROPIO CAMINO mayo 28, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 11:25 am

Volvió a amanecer para ambos en la terraza que daba a la inmensa ciudad mediterránea sumida como casi siempre en la bruma de la polución. Echados en ambas tumbonas nos despertamos con dulzura cogidos aún de la mano, e indefectiblemente nuestras miradas fueron a parar al mundo de los demás.

- ¿Quieres que vayamos a Irlanda?
- No lo sé. – Albert no pensaba en eso en aquel momento, flotando en las neblinas de lo que había llamado el paraíso, por ello Sean tuvo que hacer acto de presencia para controlar el aterrizaje en el duro asfalto. – Además, no sé si puedo. No creo que nadie me dé un pasaporte sin que les diga antes quien soy, y si se lo digo…
- ¿Quieres que nos quedemos en Barcelona? – preguntó Montserrat sin parar atención a la complicada problemática que “Sean” acababa apenas de esbozar.

Me volví a mirarla y encontré en la suya la íntima complicidad de los amantes, que saben que el Paraíso es un lugar personal e intransferible, alejado de las miserias de cualquier cultura, religión o filosofía impuesta, y que además no se puede describir, como los sentimientos; se siente o no se siente, se está o no se está. Es como creer en Dios, dijo “Albert” al mundo: “si no puedes sentir a Dios dentro de ti tendrás que creer en él, aunque eso ya es otra cosa”. Pero la sombra se Sean no tardó en cruzarse en el campo de visión, inquieto, incrédulo e incapaz de comprender ese gozo y plenitud.

- Quiero estar contigo, – dijo uno de los dos, Albert o Sean, y supongo que en mi inconsciente algo muy poderoso me impidió saber quién para no estropear el momento – y por lo tanto quiero estar donde menos problemas tengamos y podamos disfrutar la vida juntos.
- ¿No te gustaría volver a ver donde naciste, encontrarte con tu familia, con las personas que amaste, los paisajes…?
- Sí… claro, – repuso Sean poco convencido – pero dudo que pueda. – Me eché para atrás otra vez y Albert se dejó impregnar por la envoltura rosácea del cielo para recitar, esta vez para su amada: – La vida es un “de pronto”: De pronto me veo subido al carro de la violencia poniendo bombas a la gente o ametrallando a mis compatriotas, y de pronto estoy de bruces en un campo quemado junto a restos de un avión que parecía seguro, al pie de las montañas cerca del Mediterráneo donde no reconozco ni a mí mismo, de pronto te conozco a ti y vivo el tormento y el éxtasis. ¿Y ahora qué? … De pronto, qué. ¿Sabes? – Sean, embelesado por fin con la poesía se dejó empujar por Albert para hacerle otra confidencia. – Antes del accidente yo era un desastre con las mujeres, me bloqueaba y mi timidez me hacía ser tosco y a veces violento, era un caso clínico.
- ¿Qué?… ¿Porqué me cuentas eso?… Pues nadie hubiera dicho. ¿Tu un tímido con las mujeres? ¿Tú que me rescataste de mi cárcel con tanta pasión como paciencia?
- Yo tampoco me lo explico, supongo que fue la amnesia lo que me permitió ser. El que mis miedos y frustraciones quedaran enterrados bajo aquella losa me permitió comportarme como un ser libre y por lo tanto buscar tu libertad escondida, por supuesto, dentro de ti misma.
- ¡Dios mío, cómo nos ata nuestra historia!
- … O lo que creemos que es nuestra historia.
- ¿Tú un tímido con las mujeres…? Con esa soltura y esa mirada…
- Yo no sabía como… – quise terminar la frase de corrido, pero Albert tuvo que venir en ayuda de los dos – Yo crecí con la culpabilidad de…
- ¿Qué?
- En este momento me estoy acordando de lo que me dijo un viejo psiquiatra con el que comenté sin pretenderlo lo que nos ocurría antes de que pudiéramos consumar el matrimonio. – Montserrat bloqueó lo que iba a decir – Y estoy recordando como sentí una honda intranquilidad por lo que quiso decir, no por lo que dijo. Probablemente detectó en mí como las garras de una culpabilidad aprendida que me impidieran forzar la situación contigo…
- ¡Pero si era yo la que…!
- La pareja es un juego de dos, espera: Recibí una educación católica fundamentalista según la cual el acto sexual solo esta permitido para procrear…
- Toma, como aquí.
- Pero cada uno recibe los mensajes de la educación con impacto diferente. Nunca pude insinuarme a una mujer porque resonaban en ese momento implacablemente las palabras de mi madre: “Los hombres son el demonio. Toda mi vida he tenido que escapar de los hombres. Por eso me case con tu padre, porque…”
- Sigue.
- No puedo… Mi padre… No puedo poner a mi padre en la balanza del psicoanálisis. No puedo…
- Una madre castradora, ¿eh? – teorizó con sencillez y sin intención de herirme, recitando solo una síntesis del Complejo de Edipo, de todos conocida. Pero no pudo continuar porque el monstruo de Sean O’Flagherty, o “la sombra”, empezó a poseerme como el más brutal de las culturas del terror y de la opresión.

 

ONCE – RECUERDA QUIÉN ERES mayo 27, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 9:18 am

Una mañana me desperté de pronto sobresaltado por la intensa sensación de encontrarme en otro lugar. Durante los primeros momentos no reconocí la habitación, la cama, quien dormía a mi lado, la ventana. Despuntaba el alba lentamente. Di una larga y profunda inspiración. Poco a poco fui recordando donde estaba y el nombre de la mujer que dormía a mi lado, los objetos, el día de la semana, etc. Pero un cierto efecto de desenfoque permaneció controlando mis sentidos durante los días siguientes. Hablaba con la gente, iba por la calle, acudía al trabajo, discutía con mi mujer, etc., pero desde la distancia, como si un desdoble de mi yo estuviera actuando en el escenario para representar un papel preconcebido y mi verdadero yo me estuviera observando desde el patio de butacas. Estaba y no estaba, ponía todo mi interés y me implicaba en lo que hacía, pero como si de pronto un brote esquizoide hubiera asaltado las conexiones de mi cerebro desdoblándolo hasta el punto de verme actuar desde otro lado, como el director de escena que observa como uno de los actores representa un papel en esa obra que ya lleva años en cartel, y cuyo interés principal para el público estriba en ver representarlo a diversos actores. O como si el protagonista de una película fuera al mismo tiempo el director detrás de la cámara.

Las escenas iban pasando ante mí y dentro de mí. Y como no sentía la sensación de apego, porque mis registros cerebrales solo reproducían la información captada recientemente y además a la manera del explorador que registra lo que ve básicamente por curiosidad, no sentía miedo de ese efecto de desdoble, simplemente lo observaba como una facultad interesante. Y desde luego trataba de evitar que una sonrisa apareciera en mis labios al observar las actitudes de la gente.

Por ejemplo cuando mi mujer me soltó aquella noche que desde hacía tiempo tenía sus dudas sobre si trasladarse a otro apartamento que “estuviera mejor”. No presté atención a sus argumentos sino a captar la sensación de miedo que me llegaba de esa niña, dominando por completo las decisiones de la adulta, a actuar de forma independiente, y por lo tanto a abandonar la protección del hogar familiar. Observaba por encima de ella y sentía compasión por aquel fantasma en forma de niña de corta edad debatiéndose entre la exigencia de odiar a su padre y la agradable sensación que estar cerca de él le producía, y, como consecuencia de aquel conflicto, la necesidad de destruirlo. O soñando todavía en unirse en amor profundo con tío Lucas. Por encima de la cabeza de una actriz llamada Montserrat que se empleaba a fondo gesticulando un bien aprendido rol de niña caprichosa, voluble, y locamente adorable, aparecía la sombra de un sutil asesino permanentemente ideando la manera de destruir al hombre cuando no había logrado esquivarlo. Un asesino en forma de espejo que producía el doble contrario de lo que el sujeto quería ser, un permanente lado tenebroso de la verdadera esencia del ser. Sobre todo ingeniándoselas, en el caso de Albert, que había sido tan astuto como para hacerla transformar hasta alcanzar el placer solo reservado a las prostitutas. Yo sabía que tenía la partida perdida porque las formas del transformismo del inconsciente de los habitantes son infinitas, con lo cual lo mejor que podía hacer era retirarme. Se lo traté de decir al fantasma, de explicar que ya no iba ya a presentar batalla porque el Paraíso es un lugar sagrado y a salvo de toda batalla, pero me di cuenta de que era igual; el fantasma vive de la lucha y la violencia, y el conflicto es su alimento. La mejor victoria es desactivar la violencia, aunque es la victoria más difícil. El general ganador, leí en el libro de Sun Tzu, “El Arte de la Guerra”, es aquel que no necesita librar ninguna batalla. O, me dije, dos no se pelean si uno no quiere…

 

En el universo todo es un constante y desconocido proceso de cambio. mayo 26, 2011

Archivado en: EL TERRORISTA INTERNO,Juan Trigo — planocreativo @ 9:44 pm

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Fragmentos del capítulo DIEZ- EL PARAISO ES UNA ISLA

“El Terrorista interno” de Juan Trigo

Imagen: Discover the cosmos!

 

 
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