
Enseñó el rabí Nachman de Breslau… ¡Debes saber! El hombre anda por la vida sobre un puente muy angosto. Lo más importante es no tener miedo.
El miedo dificulta los pasos hasta tal punto que podemos quedarnos incluso paralizados. Muchos autores dan respuesta a la pregunta “¿a qué tenemos miedo?” Me pregunto si hay muchos miedos o un solo miedo que toma diferentes formas.
La ansiedad, la angustia, la fobia, el pánico… son etiquetas de catálogos nosológicos que nos describen con lujo de detalles cada una de esas máscaras con las que se disfrazan el miedo. ¿A lo desconocido?, ¿a no ser?, ¿a la libertad?, ¿a la muerte quizás?
En el fondo nos asusta, más o menos racionalmente, lo que se sale de nuestro campo de control: un niño teme la oscuridad, una mujer teme ser abandonada, el obrero a perder su puesto de trabajo, el empresario a entrar en quiebra, el que viaja al accidente, el que juega a perder y el que habla en público a que lo abucheen. Pero todos al fin y al cabo estamos pasando el puente y a veces tenemos miedo. ¿Qué hacer ante el miedo?
Pienso que es difícil escribir una receta mágica contra el miedo, pero bueno, se pueden dar algunos ingredientes y probar, mal no va a hacer seguro:
-Una pizca de situarnos en el presente. Aquí y ahora no hay ningún peligro.
-Una cucharada sopera de confianza en uno mismo.
-Tres gramos de creatividad para analizar la situación desde otra perspectiva.
-Cuatro centilitros de valentía para no huir de la escena, sino ensayarla con persistencia y con acercamientos progresivos, bien en la realidad, bien en la fantasía. Al cerebro le sirven estos ensayos guiados por nuestra imaginación casi como si fueran experiencias reales.
-Remover todo con positivismo y esperanza, como si ya fuésemos como queremos ser. Ante las dificultades, imitar a los sabios.
- Finalmente empezar a romper los hábitos. Verterlo todo en un molde flexible:
Alejandro Jodorowsky: “Cuando rompemos los hábitos, aparece ante nosotros una nueva dimensión de nosotros mismos, por que en el fondo somos tan infinitos como el universo, pero la familia, la sociedad y la cultura nos ponen en un molde y cuando nos salimos del molde, empieza la curación”.
El puente es angosto, pero lo importante es no tner miedo.
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