
¿Podría ser que se llegue a un hito, una primavera de nuestro viaje, en el que se empiece a construir sobre lo sanado? ¿Es posible que se gire el árbol 180º y se empiece a crear y a subir el nivel de consciencia?
¿Puede suceder que buscando la sanación al final nos quedemos igual?
Parece obvio que son dos cosas incompatibles: sanar y quedarse igual. Sin embargo muchas de las terapias sólo alcanzan a ofrecer un “tratamiento”, es decir los síntomas se mantienen y no hay verdadera curación.
En ese sentido, ¿cuándo podemos decir que una terapia funciona?
La efectividad de una terapia se podría testear analizando tres marcadores: disminución del sufrimiento, ampliación de los límites y transformación en la realidad cotidiana. Hay que ser honestos y claros: llevar sesiones y sesiones con un terapeuta y seguir sufriendo, limitado y en una realidad congelada, significa que la terapia no funciona.
¿La sanación sería como el objetivo final?
La sanación no es una meta, es un camino, como la paz o la verdad. Para sanar, lo que no me han dado, yo lo doy.
También debemos entender que no es conveniente poner nuestra sanación en función de los demás, hay que salir de las dependencias. Debemos mantener nuestra felicidad con independencia de la evolución de la consciencia de las personas que nos rodean.
¿Pero como seguir la relación con las personas que nos rodean, si no cumplen nuestras expectativas, ni podemos exigirles que cambien?
Si pides amor, da amor sin esperar nada a cambio. Como dice Jodorowsky: “yo te amo, si tú no me amas, es tu problema”.
Si pides atención, atiende a los demás y no exijas, sólo expresa tus deseos.
Y hay veces que hay que decir, “¡basta!” y romper relaciones tóxicas que impiden el crecimiento.
¿Cómo se consigue sanar desde esta perspectiva?
Dándonos cuenta de que la mirada que se atribuye a los demás es nuestra propia mirada. El mundo nos ve y nos percibe en función de la manera en que nosotros nos sentimos a nosotros mismos.
Es importante ser conscientes de que la realidad que tenemos en el presente, incluidas las personas que nos rodean, las hemos atraído nosotros con las decisiones que hemos tomado en el pasado. Y la realidad y las personas que tendremos en el futuro serán las que atraigamos con las decisiones que hagamos desde ahora.
Debemos entrar en un movimiento de sanación permanente, convertirnos en nuestro propio hombre-medicina. Marianne Costa dice que cuando nos curamos usando el psicoanálisis, nos convertimos en psicoanalistas. Si nos curamos usando la psicomagia y la psicogenealogía, nos convertiremos en psicomagos arbolistas…
¿Se puede sanar a la sociedad en su conjunto, ir más allá del individuo?
Dice Marianne Costa que una manera de sanar la sociedad es crear un orden de solidaridad, una red de ayuda y de intercambio. Es algo que puede deshacer la locura social.
Imaginemos que en cualquier comunidad (familia, vecinos, centro de estudios, centro de trabajo) todos hiciésemos una lista de habilidades y recursos que estaríamos dispuestos a poner al servicio de los demás de manera gratuita… lograríamos sanar la competencia gracias a esta iniciativa de colaboración y este gusto por el compartir.
¿En qué consiste la verdadera sanación?
Debemos aceptar, según insiste Marianne Costa, el que sanarse significa experimentar un cambio radical. No se trata de cambiar una cosa por otra similar.
Es un engaño creer que uno se ha sanado por cambiar ciertos hábitos, lugares o relaciones, si los sustituimos por costumbres, espacios y personas que son calcamonías de lo anterior. Esto es el carnaval de algunas terapias que terminan donde empezaron, igual que una cabalgata de pueblo.
¿Hay algún ejercicio para poder comprender este proceso de sanación?
Hay un ejercicio en el que se trata de imaginar como será todo cuando estemos sanados. Se trata de explorar nuestras creencias, emociones, deseos, nuestro sitio en el mundo y el ambiente que nos rodeará en la posición de sanado.
Es decir, nos estamos imaginando con nuestra finalidad cumplida.
Un ejemplo para comprenderlo, por favor:
Se trataría de completar el siguiente cuestionario, donde hemos añadido algunas palabras para que sirvan de inspiración
Marianne: CUANDO ESTÉ SANADO/A DIRÉ:
1.- ESTOY… (Libre, centrado, alegre, en paz, satisfecho, atento, etc.)
2.- SOY… (Activo, creativo, espontáneo, sembrador, etc.)
3.- AMO… (Con entrega, con dulzura, con pasión, con ternura, sin esperar nada a cambio, con el corazón lleno, etc.)
4.- HAGO… (Ayudo a crear consciencia, regalo belleza, acepto la permanente impermanencia de la vida, etc.)
5.- VIVO… (En el presente, tratando de ser útil, en la salud, aplicando todas las herramientas de manera sabia, desarrollando la intuición al máximo posible y sin límites, etc.)
6.- LA REALIDAD ES… (La que imagino con mi mirada positiva, plena de amor, de salud, de belleza, de alegría, etc.)
7.- MI CÍRCULO DE GENTE… (Se amplía sin cesar, hasta abarcar el planeta en su conjunto, incluso más allá del mismo…)
8.- MI FAMILIA… (Se sana, eleva la consciencia, se rompen los lazos de dependencia, se rompen los contratos, se reprograman las relaciones para bien…)
9.- MI MUNDO… (Se conecta y evoluciona con el mundo sin necesidad de usar lazos neuróticos, lazos que sirven para crear conciencia….)
Otros ejercicios sanadores:
Ciertos guerreros se “sacaban el miedo” antes de la batallas, raspando su piel con un cuchillo. Alejandro Jodorowsky en “El maestro y las magas” cuenta su experiencia de raspado con Doña Magdalena:
Con los años los innumerables miedos, a morir, a perder a los seres amados, o el territorio, la identidad, el trabajo, la salud, se condensan en forma de minúsculos granos bajo la piel. Por otra parte, las auras de los seis cuerpos impalpables, al ser inhibida su capacidad de expansión, se encogen una sobre otra hasta formar una coraza invisible pegada a la piel que nos impide unirnos al verdadero mundo, no aquel que es pensado sino el que nos piensa… Esta armadura te encierra separándote de los otros, de tu planeta, del cosmos. Te hace vivir en la infernal oscuridad, porque la luz del alma es la unión. Vas a darte cuenta de que el cuerpo humano es inmenso; rasparlo entero exige no menos de tres horas. Y aun así, para quitarte el miedo y sacarte del calabozo carnal, una sesión no basta: tendremos que repetirla nueve veces más.
¿Si vamos “por buen camino” cambiarán nuestras finalidades?
Las finalidades pueden cambiar a cada instante, somos mutantes, un río que fluye y que nunca es el mismo río. A medida que se avanza en el nivel de cosnciencia, las finalidades van siendo más elevadas.
Terminamos con una cita de Alejandro Jodorowsky:
“yo he encontrado tres hechos que creo que son la finalidad del ser humano; primero, el ser humano quiere conocer todo el universo, es injusto vivir en él sin conocerlo, y lo conoceremos; segundo, el ser humano quiere vivir lo más posible, tanto como el universo, y lo conseguiremos en un futuro; tercero, convertirnos en la conciencia del universo”.
Me gusta:
Me gusta Cargando...
Agradecemos mucho vuestros comentarios. ¡Un abrazo a TOD@S!