Anorexia: “mi cuerpo sobra”, “niego a mi madre exterior-exterior” abril 23, 2012

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Es posible que, como muchas enfermedades, su origen lo podamos situar en la infancia y esté causada por: una prohibición, una orden, una pérdida, sentirnos invadidos (abuso) o por una represión.
Los abusos suceden porque nos imponen algo o nos quitan algo en alguno de los niveles. Tras un abuso en el árbol, las siguientes generaciones se automutilan de diferentes formas: adicciones, anorexia, bulimia. “Lo que me hicieron, lo hago o me lo hago”. Sin embargo, en otro nivel más avanzado podemos combatir esta ley de la siguiente forma: “lo que no me dieron, lo doy o me lo doy”.
Es probable que tras una persona anoréxica aparezca una madre invasora, pero tampoco podemos olvidar otros actores familiares que pueden estar involucrados como un padre ausente o una hermandad conflictiva (en la que esté muy presente la competencia, la invasión, los celos y las comparaciones)
El rechazo de la alimentación puede ser tan grave que lleve al enfermo a la destrucción total. Afecta mucho más a la mujer, que repudia su propia feminidad: problemas con la regla, miedo a las “curvas” y al vientre abultado como símbolo de maternidad.
Un especialista puede resultar importante en estos casos, como también el afecto y las caricias que puedan transmitir unos padres atentos. Flexibilizar los conceptos de exigencia y orden. Saber valorar lo positivo evitando la identificación con la enfermedad. Desactivar el miedo a adentrarse en el mundo adulto. Por último recordar que una forma muy útil de luchar contra los abusos es mediante el ejercicio de confrontación
¿Por qué negarse a comer?
Negarse a comer es negar a la madre, la que asociamos con el alimento primario. En el árbol genealógico de anoréxicas, solemos encontrar madres invasoras que han utilizado a la hija (y menos frecuentemente al hijo) como pantalla de proyección de su propia neurosis.
¿Qué importancia tienen las primeras experiencias con el alimento?
El bebé, mientras es alimentado, generalmente por su madre, al tiempo que se satisface su hambre, recibe no sólo leche. El contacto, las caricias, el calor y toda la presencia de la madre, le proporcionan la experiencia de amparo, amor y atención.
¿Quedan asociadas las ideas de comida y amor?
La relación que mantenemos con la comida, es un fiel reflejo de la relación que tuvimos con nuestra madre cuando fuimos alimentados, según comenta Jomán Romero.
¿Y que papel juega el padre?
Hay muchos casos en los que el padre, puede que a causa de un nudo homosexual que permanece en la sombra, inconscientemente rechace su propia feminidad y al sexo femenino en general, por lo que la hija rechaza su propio sexo: bloquea su regla, afina sus curvas, no quiere hacerse mujer.
¿Los hermanos también tienen papel en la película?
Sí, porque el cuerpo es nuestro primer territorio. Si nos sentimos mal en él y lo percibimos distorsionado, es porque el ego material, el que se configura en las interacciones con nuestros hermanos (o figuras coetáneas de apego en hijos únicos), se encuentra insatisfecho. La competencia, la invasión, los celos, las comparaciones… injustos repartos de territorio a los que reaccionamos para compensar una inicial “la indefensión aprendida”.
¿Con un exceso de control y de competencia?
Así es. La obsesión por el control del peso, de la talla, de las calorías… intenta compensar la falta de control vivida en el territorio primario: la hermandad. Y también asoma la competitividad en las actitudes de la anorexia (hay incluso páginas web y blogs en las que rivalizan en torno al record semanal de pérdida de gramos).
Puntos para seguir en caso de sospecha de que una hija tenga problemas de anorexia:
1.- No dude en llevarla a un especialista en el tema para que evalúe su caso en particular y les ayude.
2.- El padre y la madre deben dedicar un tiempo al día para estar con la hija, hablarle y acariciarla juntos.
3.-Bajen el nivel de exigencia, orden, rigidez. Hay estudios que confirman que una mayoría de chicas anorexias se han criado en ambientes de sumo control, disciplina y exigencia.
4.-No hablen de su problema con terceros en su presencia, para evitar que se identifique con la enfermedad. A la pregunta “¿quién soy?”, no debe de responder nunca “una anoréxica”. Hay que referirse a ella respecto a todos los aspectos positivos de su persona, dejando a un lado la enfermedad.
5.- Valorar en su presencia los caracteres femeninos en general y los suyos en particular. En la anorexia hay un componente de prohibición a ser mujer.
6.-En presencia de la hija, el padre debe mostrar su parte femenina, en el sentido de su sensibilidad, su intuición, su afectividad, etc. Un componente de la anorexia es el rechazo percibido del padre a su yo femenino.
7.-En presencia de la hija, la madre debe hablar bien de su paso a adulta, evitando comentarios negativos respecto a la menstruación, las primeras relaciones con los chicos, “los peligros” de ser mujer, etc. En la anorexia hay también miedo, transmitido por la madre, a adentrarse en el mundo de ser mujer adulta.
8.-Hacer de las comidas momentos agradables y durante la digestión (que debe ser un espacio de tiempo de relax), organizarse para no dejarla sola, aprovechar para realizar alguna actividad creativa con ella.
9.-Modificar alguna rutina sencillas cada día que pueda traer quizás una sorpresa agradable, para que su mente aprenda que todo puede ser modificado y que los cambios traen consecuencias positivas.
10.- Darle responsabilidades haciéndole saber que ella tiene el control de ciertos asuntos. En la anorexia siempre hay un componente de miedo a la pérdida de control de lo que la rodea, por eso y para compensar, insisten en controlar lo más básico para subsistir: el consumo de alimento.
Añadimos este vídeo que invita a la reflexión:
Artículos para profundizar:
Una mirada diferente a la anorexia
Los abusos en una generación engendran la violencia de las siguientes




















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