
Chantal Rialland:
Las etiquetas y los atributos con los que los padres no dejan de llamar a sus hijos, como “pulguita” o “ratoncito” son proyecciones. Estas palabras influirán en la vida afectiva, intelectual y sexual de sus hijos. Ya de adultos, algunos se comportan siempre fieles a estas etiquetas.
Hacer desistir a los padres de la tentación de ejercer una autoridad total y ayudarlos a apartar esas motivaciones inconscientes de convertir a su hijo en un instrumento de su felicidad también forma parte de la postura de la psicogenealogía.














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