PLANO CREATIVO

En esta sociedad competitiva, muchos se perjudican luchando por ser más que otros. Lee esta fábula útil sobre el poder, de Alejandro Jodorowsky mayo 18, 2013

Archivado en: Alejandro Jodorowsky — planocreativo @ 8:47 am
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el poder

*

Alejandro Jodorowsky (en “El Placer de Pensar- 8″): En esta sociedad plagada de niños consumidores que asisten al combate de inhumanas multinacionales devorándose sin piedad, en países que, cual sapos soñando con tragarse la luna, tratan de crecer succionando las energías vitales del planeta, quien más quien menos, abandonando el desarrollo espiritual, trata de crear empresas que den ganancias millonarias. Los pequeños comerciantes son tragados por super-mercados; la política, la religión, el arte, las universidades, la ciencia, danzan como los perros de circo por dinero. En lugar de ser y crear, las multitudes buscan parecer y tener. Una minoría aspira a amar y compartir, una mayoría sueña con obtener poder. Casi en todo, la cantidad substituye a la calidad.

Esta fábula puede sernos útil:
Un hombre vivía tranquilamente en medio de la naturaleza. Una mañana trepó a un monte y desde ahí vio un gigantesco edificio frente a cuyas puertas muchedumbres luchaban por entrar. Se dijo: “Si nadie desea vivir en los bosques, yo no quiero ser distinto. Si los demás luchan por entrar, yo también lo haré”. haciendo uso de la energía que le había dado su vida sana, apartó a la gente, penetró en el edificio y comenzó subir, luchando ferozmente, por las escaleras cubiertas de heridos y muertos. No le importó marchar por encima de los cuerpos. Ebrio de triunfo, exclamó: “¡Ya subí muchos pisos! ¡Qué importante soy!” Antes de expirar, un competidor le dijo: “¡Necio, este edificio tiene millares de pisos y nadie ha logrado llegar al último, donde está el trono!” Nuestro hombre respondió: “¡Cueste lo que cueste, yo llegaré y me sentaré en ese trono!”. Siguió subiendo. No le importó abrirse paso golpeando a sus enemigos, humillándolos, asesinándolos. Por fin llegó al último piso donde, entre paredes de oro, resplandecía una silla eléctrica. Gozoso, vociferó hacia los de más abajo: “¡El trono es mío! ¡Seré el primero que logrará electrocutarse en él!” Y, apretando el interruptor, trató de agregar: “¡Pasaré a la histo…!” Pero quedó hecho cenizas antes de poder terminar su frase.

Al comienzo, algunos crean negocios con placer y deseos de servir a sus clientes. Pero más tarde se mezcla el deseo de poder y agrandan sus pequeñas empresas. Sumergidos en el trabajo, olvidan las simples satisfacciones por el deseo de ser más que sus vecinos. Dan la salud por convertirse en gigantes. Los bienes acumulados despiertan la codicia. Lo que estaba a sus órdenes los vampiriza: la empresa les succiona cada partícula de tiempo; sólo viven para ella y creen que aquellos que no entran como esclavos en el vasto imperio que han creado, son enemigos y merecen la exterminación, es decir ser arruinados.

Podríamos vivir tranquilos en un medio que corresponde a nuestra naturaleza íntima, pero como somos continuamente bombardeados por los medios de comunicación con invitaciones que despiertan todo tipo de gulas, queremos adquirir “poder” para ser más que los otros. En la carrera hacia las “alturas” dejamos lo mejor de nosotros mismos haciendo concesiones, traicionando, estafando, para al fin obtener la situación que ansiábamos, tan alta que cualquier capacidad se hace débil en relación con el gasto de energía que significa mantenerla… Algunas sociedades abandonan sus fuentes naturales de vida y se lanzan en una carrera competitiva que -aunque logren el dominio total que se han impuesto- terminan por destruirlas. Cuando el poder sobrepasa cierto nivel, las fuerzas conquistadas se hacen negativas y destruyen al que las “posee” desde su propio interior.

 

En esta sociedad competitiva, muchos se perjudican luchando por ser más que otros. Lee esta fábula útil sobre el poder, de Alejandro Jodorowsky enero 7, 2013

Archivado en: Alejandro Jodorowsky — Carmen Sol @ 11:13 am
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el poder

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Alejandro Jodorowsky (en “El Placer de Pensar- 8″): En esta sociedad plagada de niños consumidores que asisten al combate de inhumanas multinacionales devorándose sin piedad, en países que, cual sapos soñando con tragarse la luna, tratan de crecer succionando las energías vitales del planeta, quien más quien menos, abandonando el desarrollo espiritual, trata de crear empresas que den ganancias millonarias. Los pequeños comerciantes son tragados por super-mercados; la política, la religión, el arte, las universidades, la ciencia, danzan como los perros de circo por dinero. En lugar de ser y crear, las multitudes buscan parecer y tener. Una minoría aspira a amar y compartir, una mayoría sueña con obtener poder. Casi en todo, la cantidad substituye a la calidad.

Esta fábula puede sernos útil:
Un hombre vivía tranquilamente en medio de la naturaleza. Una mañana trepó a un monte y desde ahí vio un gigantesco edificio frente a cuyas puertas muchedumbres luchaban por entrar. Se dijo: “Si nadie desea vivir en los bosques, yo no quiero ser distinto. Si los demás luchan por entrar, yo también lo haré”. haciendo uso de la energía que le había dado su vida sana, apartó a la gente, penetró en el edificio y comenzó subir, luchando ferozmente, por las escaleras cubiertas de heridos y muertos. No le importó marchar por encima de los cuerpos. Ebrio de triunfo, exclamó: “¡Ya subí muchos pisos! ¡Qué importante soy!” Antes de expirar, un competidor le dijo: “¡Necio, este edificio tiene millares de pisos y nadie ha logrado llegar al último, donde está el trono!” Nuestro hombre respondió: “¡Cueste lo que cueste, yo llegaré y me sentaré en ese trono!”. Siguió subiendo. No le importó abrirse paso golpeando a sus enemigos, humillándolos, asesinándolos. Por fin llegó al último piso donde, entre paredes de oro, resplandecía una silla eléctrica. Gozoso, vociferó hacia los de más abajo: “¡El trono es mío! ¡Seré el primero que logrará electrocutarse en él!” Y, apretando el interruptor, trató de agregar: “¡Pasaré a la histo…!” Pero quedó hecho cenizas antes de poder terminar su frase.

Al comienzo, algunos crean negocios con placer y deseos de servir a sus clientes. Pero más tarde se mezcla el deseo de poder y agrandan sus pequeñas empresas. Sumergidos en el trabajo, olvidan las simples satisfacciones por el deseo de ser más que sus vecinos. Dan la salud por convertirse en gigantes. Los bienes acumulados despiertan la codicia. Lo que estaba a sus órdenes los vampiriza: la empresa les succiona cada partícula de tiempo; sólo viven para ella y creen que aquellos que no entran como esclavos en el vasto imperio que han creado, son enemigos y merecen la exterminación, es decir ser arruinados.

Podríamos vivir tranquilos en un medio que corresponde a nuestra naturaleza íntima, pero como somos continuamente bombardeados por los medios de comunicación con invitaciones que despiertan todo tipo de gulas, queremos adquirir “poder” para ser más que los otros. En la carrera hacia las “alturas” dejamos lo mejor de nosotros mismos haciendo concesiones, traicionando, estafando, para al fin obtener la situación que ansiábamos, tan alta que cualquier capacidad se hace débil en relación con el gasto de energía que significa mantenerla… Algunas sociedades abandonan sus fuentes naturales de vida y se lanzan en una carrera competitiva que -aunque logren el dominio total que se han impuesto- terminan por destruirlas. Cuando el poder sobrepasa cierto nivel, las fuerzas conquistadas se hacen negativas y destruyen al que las “posee” desde su propio interior.

 

POESOFÍA: RETRATO DE UNA ILUSORIA SOCIEDAD (Poesofema 80) enero 5, 2013

Archivado en: Alejandro Jodorowsky,POESOFÍA — Carmen Sol @ 5:53 pm
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Este es el mundo que te salta al cuello cuando lees un periódico:

Ávidos rapaces agitando fétidos papeles

nos convierten en acumuladores de números,

fabrican instrumentos para despedazar nuestras carnes,

con líneas sangrienta dividen la Tierra

agitando trapos plenos de rayas y estrellas,

orgullosos de sus botas de plomo

y su mente de hielo dictan leyes

que encarcelan nuestras almas, sacerdotes insatisfechos

prometen un viscoso paraíso

enterrando sus garras moradas en cada acto vital,

facinerosos banqueros venden deudas a precios siniestros

usando el crédito como carnada asesina,

comerciantes inhumanos injertan en nuestro cerebro

 publicidades venenosas que ocultan amenazas abstractas,

vendedores de narcóticos son promovidos

por los mismos asesinos uniformados que fingen combatirlos,

artistas egocéntricos lamen como perros sus ombligos sin fondo,

  políticos despiadados haciéndose publicidad en cada uno de sus pestañeos,

matronas cabalgando en falos de acero al asalto de los sillones del poder,

mafiosos soberbios con maletas llenas de dinero depravado

 venden sus acumuladores de ego a egoístas que se sienten vacíos,

mínimos personajes envainados en coches con marcas que aúllan platino,

 los envenenadores del mar se reúnen con los envenenadores del aire,

de la tierra, de la sangre, para decretar el lapso de vida

que se permite a cada ciudadano antes de exterminarlo con la jubilación,

mujeres agrias que se auto definen como “ama de casa”

justifican con gritos de moral petrificada

 las manos viscosas del cura que hurga

en la inocencia de sus domesticados hijos,

lobos se hincan unos a otros los colmillos para obtener mejor beneficio

en contratos amparados por una ley ramera

que justifica el robo a compradores de ilusiones,

brutos adiposos disfrazados de militar imponen a punta de bombardeos

sus sistemas ladrones,

ejércitos de lameculos, con corbatas impecables bajo sus lenguas sucias,

se levantan temprano, besan en la frente a su mujer,

enseñan a sus hijos a mantener la columna vertebral estirada como barra de acero

y parten hacia sus oficinas donde con insensata indiferencia

continúan destruyendo la transparencia del aire y la fertilidad de la tierra,

arquitectos asesinos de ventanas erigiendo falos de cemento

divididos en tumbas de techo bajo donde anidan

lívidos zombis de largos dedos blancos haciendo resonar sus teclados

para rellenarse los ojos con un aluvión de imágenes hechas de morfina,

    televisores creciendo como hongos infectando la vida

con monigotes que exhiben sus caras de centro del mundo,

senos convertidos en pelotas para atraer glotones ópticos,

labios hinchados como ostras en brama, vulvas depiladas

mostrando impúdicas sus labios de engendro marino,

adolescentes vulgares despreciando lo sublime con su orgullo de parasitos,

payasos charlatanes elegidos como Presidente

por masas tragadoras de basura visual,

competencias futbolísticas ovacionadas por millares de patriotas tontos,

babeando de orgullo cuando una patada nacional

impulsa a una imbécil pelota dentro de una miserable red,

cerebros rellenos de palabras

devoradores de espacio, de tiempo, de imágenes, de sueños confitados,

falsos gurús con el corazón lleno de arena vendiendo aspirinas metafísicas,

empresarios de gran lujo crean mendigos con voz de santo,

 mujeres elegantes con el rostro protegido por la placenta de sus hijos

visitan leprosarios repartiendo dedos de plástico y rosarios,

predicadores proclaman el fin del mundo para recoger después

los muebles que sus creyentes arrojan por la ventana.

¿En cuánto estamos vendiendo el respeto a nosotros mismos?

¿Se deslizará algún día por nuestra lengua

la palabra BASTA?

*

Alejandro Jodorowsky

*

Imagen: Murray Kimber

 

POESOFÍA: RETRATO DE UNA ILUSORIA SOCIEDAD (Poesofema 80) junio 16, 2012

Archivado en: Alejandro Jodorowsky,POESOFÍA — Carmen Sol @ 11:34 am
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Este es el mundo que te salta al cuello cuando lees un periódico:

Ávidos rapaces agitando fétidos papeles

nos convierten en acumuladores de números,

fabrican instrumentos para despedazar nuestras carnes,

con líneas sangrienta dividen la Tierra

agitando trapos plenos de rayas y estrellas,

orgullosos de sus botas de plomo

y su mente de hielo dictan leyes

que encarcelan nuestras almas, sacerdotes insatisfechos

prometen un viscoso paraíso

enterrando sus garras moradas en cada acto vital,

facinerosos banqueros venden deudas a precios siniestros

usando el crédito como carnada asesina,

comerciantes inhumanos injertan en nuestro cerebro

 publicidades venenosas que ocultan amenazas abstractas,

vendedores de narcóticos son promovidos

por los mismos asesinos uniformados que fingen combatirlos,

artistas egocéntricos lamen como perros sus ombligos sin fondo,

  políticos despiadados haciéndose publicidad en cada uno de sus pestañeos,

matronas cabalgando en falos de acero al asalto de los sillones del poder,

mafiosos soberbios con maletas llenas de dinero depravado

 venden sus acumuladores de ego a egoístas que se sienten vacíos,

mínimos personajes envainados en coches con marcas que aúllan platino,

 los envenenadores del mar se reúnen con los envenenadores del aire,

de la tierra, de la sangre, para decretar el lapso de vida

que se permite a cada ciudadano antes de exterminarlo con la jubilación,

mujeres agrias que se auto definen como “ama de casa”

justifican con gritos de moral petrificada

 las manos viscosas del cura que hurga

en la inocencia de sus domesticados hijos,

lobos se hincan unos a otros los colmillos para obtener mejor beneficio

en contratos amparados por una ley ramera

que justifica el robo a compradores de ilusiones,

brutos adiposos disfrazados de militar imponen a punta de bombardeos

sus sistemas ladrones,

ejércitos de lameculos, con corbatas impecables bajo sus lenguas sucias,

se levantan temprano, besan en la frente a su mujer,

enseñan a sus hijos a mantener la columna vertebral estirada como barra de acero

y parten hacia sus oficinas donde con insensata indiferencia

continúan destruyendo la transparencia del aire y la fertilidad de la tierra,

arquitectos asesinos de ventanas erigiendo falos de cemento

divididos en tumbas de techo bajo donde anidan

lívidos zombis de largos dedos blancos haciendo resonar sus teclados

para rellenarse los ojos con un aluvión de imágenes hechas de morfina,

    televisores creciendo como hongos infectando la vida

con monigotes que exhiben sus caras de centro del mundo,

senos convertidos en pelotas para atraer glotones ópticos,

labios hinchados como ostras en brama, vulvas depiladas

mostrando impúdicas sus labios de engendro marino,

adolescentes vulgares despreciando lo sublime con su orgullo de parasitos,

payasos charlatanes elegidos como Presidente

por masas tragadoras de basura visual,

competencias futbolísticas ovacionadas por millares de patriotas tontos,

babeando de orgullo cuando una patada nacional

impulsa a una imbécil pelota dentro de una miserable red,

cerebros rellenos de palabras

devoradores de espacio, de tiempo, de imágenes, de sueños confitados,

falsos gurús con el corazón lleno de arena vendiendo aspirinas metafísicas,

empresarios de gran lujo crean mendigos con voz de santo,

 mujeres elegantes con el rostro protegido por la placenta de sus hijos

visitan leprosarios repartiendo dedos de plástico y rosarios,

predicadores proclaman el fin del mundo para recoger después

los muebles que sus creyentes arrojan por la ventana.

¿En cuánto estamos vendiendo el respeto a nosotros mismos?

¿Se deslizará algún día por nuestra lengua

la palabra BASTA?

*

Alejandro Jodorowsky

*

Imagen: Murray Kimber

 

POESOFÍA: RETRATO DE UNA ILUSORIA SOCIEDAD (Poesofema 80) enero 3, 2012

Archivado en: Alejandro Jodorowsky,POESOFÍA — planocreativo @ 12:05 am
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Este es el mundo que te salta al cuello cuando lees un periódico:

Ávidos rapaces agitando fétidos papeles

nos convierten en acumuladores de números,

fabrican instrumentos para despedazar nuestras carnes,

con líneas sangrienta dividen la Tierra

agitando trapos plenos de rayas y estrellas,

orgullosos de sus botas de plomo

y su mente de hielo dictan leyes

que encarcelan nuestras almas, sacerdotes insatisfechos

prometen un viscoso paraíso

enterrando sus garras moradas en cada acto vital,

facinerosos banqueros venden deudas a precios siniestros

usando el crédito como carnada asesina,

comerciantes inhumanos injertan en nuestro cerebro

 publicidades venenosas que ocultan amenazas abstractas,

vendedores de narcóticos son promovidos

por los mismos asesinos uniformados que fingen combatirlos,

artistas egocéntricos lamen como perros sus ombligos sin fondo,

  políticos despiadados haciéndose publicidad en cada uno de sus pestañeos,

matronas cabalgando en falos de acero al asalto de los sillones del poder,

mafiosos soberbios con maletas llenas de dinero depravado

 venden sus acumuladores de ego a egoístas que se sienten vacíos,

mínimos personajes envainados en coches con marcas que aúllan platino,

 los envenenadores del mar se reúnen con los envenenadores del aire,

de la tierra, de la sangre, para decretar el lapso de vida

que se permite a cada ciudadano antes de exterminarlo con la jubilación,

mujeres agrias que se auto definen como “ama de casa”

justifican con gritos de moral petrificada

 las manos viscosas del cura que hurga

en la inocencia de sus domesticados hijos,

lobos se hincan unos a otros los colmillos para obtener mejor beneficio

en contratos amparados por una ley ramera

que justifica el robo a compradores de ilusiones,

brutos adiposos disfrazados de militar imponen a punta de bombardeos

sus sistemas ladrones,

ejércitos de lameculos, con corbatas impecables bajo sus lenguas sucias,

se levantan temprano, besan en la frente a su mujer,

enseñan a sus hijos a mantener la columna vertebral estirada como barra de acero

y parten hacia sus oficinas donde con insensata indiferencia

continúan destruyendo la transparencia del aire y la fertilidad de la tierra,

arquitectos asesinos de ventanas erigiendo falos de cemento

divididos en tumbas de techo bajo donde anidan

lívidos zombis de largos dedos blancos haciendo resonar sus teclados

para rellenarse los ojos con un aluvión de imágenes hechas de morfina,

    televisores creciendo como hongos infectando la vida

con monigotes que exhiben sus caras de centro del mundo,

senos convertidos en pelotas para atraer glotones ópticos,

labios hinchados como ostras en brama, vulvas depiladas

mostrando impúdicas sus labios de engendro marino,

adolescentes vulgares despreciando lo sublime con su orgullo de parasitos,

payasos charlatanes elegidos como Presidente

por masas tragadoras de basura visual,

competencias futbolísticas ovacionadas por millares de patriotas tontos,

babeando de orgullo cuando una patada nacional

impulsa a una imbécil pelota dentro de una miserable red,

cerebros rellenos de palabras

devoradores de espacio, de tiempo, de imágenes, de sueños confitados,

falsos gurús con el corazón lleno de arena vendiendo aspirinas metafísicas,

empresarios de gran lujo crean mendigos con voz de santo,

 mujeres elegantes con el rostro protegido por la placenta de sus hijos

visitan leprosarios repartiendo dedos de plástico y rosarios,

predicadores proclaman el fin del mundo para recoger después

los muebles que sus creyentes arrojan por la ventana.

¿En cuánto estamos vendiendo el respeto a nosotros mismos?

¿Se deslizará algún día por nuestra lengua

la palabra BASTA?

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Alejandro Jodorowsky

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Imagen: Murray Kimber

 

¿Qué te hace feliz? septiembre 6, 2011

Archivado en: Citas,Juan Trigo — planocreativo @ 9:00 am
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“Uno de los síntomas más claros de la permanente infelicidad es creer que algo o alguien externo a nosotros puede hacernos feliz. O somos nosotros mismos individualmente quienes somos felices dentro de nuestra piel, o nada o nadie podrá conseguirlo.  Si no se entiende eso no hay nada que hacer, seguiremos alimentando una sociedad neurótica e ignorante.”

Juan Trigo

CUENTO “EL SENTIR Y EL SABOR”

 

¿Conoces el síndrome de la sociedad parvulario? septiembre 1, 2011

Archivado en: Citas,Juan Trigo — planocreativo @ 9:50 am
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Hablando de necesidades de cambio. Decía Einstein que si queremos que los resultados sean distintos hemos de emplear métodos nuevos.
El mundo es el espejo de cada uno, y por ende lo que critico es lo que no me atrevo a cambiar de mi mismo. Eso precisamente nos lleva al síndrome de la sociedad-parvulario: La gente no hace más que quejarse. ¿Para cuándo actuar?

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Sociedad de consumo o el miedo a que nos falte agosto 24, 2011

Archivado en: Alejandro Jodorowsky,Citas — planocreativo @ 10:15 am
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Alejandro Jodorowsky: Las catástrofes hacen vender los periódicos y la sociedad te acostumbra a vivir en el terror, así eres un buen consumidor o consumidora.

La mejor manera de alcanzar la conciencia suprema es perder el miedo a la vida. Perder el miedo a que nos falte. Salirse del terror económico. Perder el miedo a la locura. Etc.

¿Cómo se pierde el miedo?

Diciéndote “Siempre que tengo que elegir entre hacer y no hacer, debo elegir hacer, aunque me equivoque”. Si no hago me fustro. Si hago y me equivoco, por lo menos me queda la experiencia.

***

Alejandro Jodorowsky: Para terminar con el consumo exterminador del planeta, hay una sola solución: que los ciudadanos dejen de consumir cosas inútiles.

El día de no comprar nada

El dinero: una conversación con esta sorprendente energía

Alex Rovira: escapar y huir de nosotros mismos es el problema, no la solución…

Obesidad: cuando el hambre de amor lo satisfacemos con exceso de alimentos

Las carencias

Consumo, luego existo

Imagen: Liniers

 

¿Cómo ser creativo cuando la sociedad te limita tanto el pensamiento? junio 12, 2011

Archivado en: Alejandro Jodorowsky,JODOROTWEESTSKYZADOS — planocreativo @ 5:33 pm
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Alejandro Jodorowsky en Twitter, Alejodorowsky

Imagen: Robert and Shana Parkeharrison’s

 

 
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